El texto puede ser de otra manera

Un día a alguien se le ocurre que va a ser ingenioso, no, lo siguiente, parece ser que como no podía ser de otra manera, y va y lo peta. Parece ser que a día de hoy todo el mundo opina que quien habla así está que se sale, así que en seguida hay quien arranca a pronunciar expresiones manidas como un bebé copia los gestos de sus progenitores.

En esta entrada no va a haber nada en rojo, porque todo es correcto; incluso gracioso, ¿o ya no? Empiezo a apreciar que alguien diga, o escriba, que algo es muy bueno o que alguien es más alegre que un cascabel o que una situación es requetemagnífica; incluso si oigo que un libro es supermegaguay, a estas alturas, me parece original. Quiero poner mi irritación negro sobre blanco, ¡original, la metáfora!, o sea, por escrito. Entre las opciones que hay al hablar y al escribir, una que cambia de cuajo la comunicación es ser lo más sencillo posible. Y sencillo no quiere decir poco elaborado; bien al contrario, llegar a un texto sencillo y eficiente requiere más elaboración que dejarlo complicado y confuso.

Escribía Pascal en una carta: «Disculpe que le mande una carta más larga de lo habitual, pero no he tenido tiempo de hacerla más corta». Encontrar la expresión más precisa, quitar un adverbio que se arrastra por vicio o dar con un adjetivo original requiere tiempo; no solo tiempo para elaborar el texto (del que no se dispone al hablar), sino ese tiempo que se mide en días, semanas, meses y años de estudio o de mera observación y contagio de riqueza lingüística; a menudo de un aprendizaje que no pasa por libros, sino por recordar lo que decía la abuela o por fijarse en lo que dice un hispanohablante americano (guardan algunas esencias léxicas que aquí se han perdido).

Para empezar (sin necesidad de arrancar) a ser preciso, expresivo y brillante (sin lo siguiente), y con ello deslumbrar, descollar, distinguirse, impresionar (sin petarlo ni salirse) incluso a un niño de pecho o un crío (aunque ya no sea bebé), hoy (sin día) o ahora o en la actualidad o por el momento, para eso, ayuda mucho fijarse en quien hable o escriba con cierta maestría (no sirve leer libros mal editados y peor corregidos o sin corregir). Ahora bien, lo que es imprescindible es hablar y escribir, buscar palabras que uno no ha usado nunca, preguntarse si la concordancia está bien, dudar si la coma cae en su sitio o sobra, tener que consultar si va o no una tilde, atreverse a no poner comillas para indicar ironía y quitar mucho de lo que se ha escrito a la primera, aunque sea en un correo electrónico para el administrador de fincas. Porque casi todo puede ser siempre de otra manera.

El principio, el camino y el final

Las locuciones son un inventazo. Se reúnen varias palabras y así, juntas, tienen un significado que poco o nada tiene que ver con el de cada una de ellas por separado; entonces desempeñan el papel de una preposición, de un adverbio, de un adjetivo (de tomo y lomo, como una cabra, sano y salvo) o de un sustantivo (el qué dirán, carne de cañón, piel de gallina). Sustantivas y adjetivas no hay muchas, pero preposicionales y adverbiales son unas cuantas; con cualquier cosita (y quien dice cosita dice palabra) se hace una de lo más expresiva; es más: con algunas palabras se hacen varias por el procedimiento de cambiarle la guarnición. Los malentendidos (ni malos entendidos ni malosentendidos) empiezan cuando se intercambia la guarnición; y eso es lo que ocurre a menudo.

PARA EMPEZAR, LOS PRINCIPIOS

Es improbable que confundir las diversas locuciones adverbiales que se forman con principio/principios sea la causa de una guerra mundial, pero como no es difícil distinguirlas y usarlas bien (más que nada por entendernos), aquí va una guía.
♦ al principio / a los principios = Al empezar lo que sea.
♦ a principio / a principios = En los primeros días de un periodo.
♦ en principio = Lo que se dice a continuación se admite con reservas, como para seguir avanzando, pero con poca convicción o de manera provisional.
♦ desde un principio = Desde que empezó no ha habido cambios.

Desde un principio la salamanquesa dejó claro que solo iba a por los mosquitos. Al principio solo se comía los pequeños, esos corrientes, si bien no descarto que termine zampándose los mosquitos tigre que aparecieron a principios de verano. En principio no va a meterse con las hormigas, pero ellas no paran de correr.

¿Y si las intercambiamos? Pues hay que contar otra historia.
Al principio la salamanquesa dejó claro que su objetivo eran los mosquitos, pero luego cambió de opinión. En principio solo iba a cazar  los pequeños, esos corrientes, y las hormigas se confiaron aunque ella desde un principio tuvo otras intenciones y a principios de verano ya se había zampado todas las hormigas.

DANDO VUELTAS POR LOS CAMINOS

Con camino se forma varias locuciones: ponerse en camino (locución verbal) y camino de (locución preposicional) son casi equivalentes e indican que alguien emprende un desplazamiento, la primera, o que está yendo a algún sitio, la segunda. En cambio, de camino (locución adverbial) dice que algo se hace de paso, aprovechando la ocasión. Y llevar camino de algo (locución verbal) significa que todo apunta a que se logrará.
Obdulia está de camino al bar; o sea que lleva camino de la botella de tequila. Sí, claro, en camino recogerá a su compañero de copas.
Obdulia está en camino al bar; o sea que está camino de la botella de tequila. Sí, claro, de camino recogerá a su compañero de copas.

PARA ACABAR, LOS FINES Y LOS FINALES

Como los principios, los fines y los finales cambian la historia.
♦ a fin / a fines = a final = a finales de = En los últimos días de un periodo; es la otra punta de a principio / a principios.
♦ 
al fin = Parecía que no iba a llegar el momento, pero ya no hay obstáculos.
♦ a fin de (que) = con el fin de (que) = Con el objetivo, para (esta no es adverbial, es de otro tipo, pero lo que importa para usarla bien es saber lo que significa).
♦ a fin de cuentas = en fin = En resumen; en pocas palabras.
♦ por fin = ¡Ya era hora!; ¡menos mal que…!
♦ finalmente = En último lugar.

A fin de mes la albahaca había sobrevivido al calor y, al fin, iba a tener suficientes hojas para aderezar una buena ensalada de tomate. Iba a usarlas a fin de que el aroma recordara los cerros mediterráneos. Comemos por los ojos, sí, pero, en fin, el sabor es olor y por fin la atención a la macetita iba a tener su recompensa. Le pondría un poco de sal y aceite y, finalmente, las hojas, enteras y ya muertas, de la albahaca.

¿Y si las intercambiamos? Pues sí, hay que contar otra historia.
A fin de que la albahaca sobreviviera a finales de junio, con aquel calor, la puso bajo el voladizo de la ventana. Al fin había encontrado un sistema para que no se quemaran las hojas. Se supone que las labiadas no son muy exigentes; en fin, con un poco de agua y de sombra iba que chutaba. Finalmente, consiguió que aprendiera a llegar al grifo y por fin podría olvidarse de regar la macetita. 

Había una vez un verbo haber

No tengo nada en contra de que cambien las normas ortográficas, el significado de las palabras y las reglas gramaticales. Es más, me parece una suerte que las lenguas se transformen radicalmente; incluso que unas mueran y otras nazcan; no me quiero imaginar cómo serían las cosas si el Imperio romano hubiera tenido un Ministerius Politicae Lingüisticae.

Así que no opondré ninguna resistencia ni me quejaré si quien tenga autoridad para ello decide que el verbo haber deja de ser impersonal y se concuerda en número con lo que, llegado ese caso, sería su sujeto. Entonces, leeremos algo así:
mesangranlosojos2Han ocho planetas en el sistema solar. Habían nueve, pero el pobre Plutón se quedó en enano. Claro que, tal como van la materia cósmica y los asuntos interestelares, no sería de extrañar que puedan haber doce. Habrán astrólogos que lo esperen como agua de mayo y ya han habido algunos que lo han propuesto para darle un poco más de rollo a lo del horóscopo, en plan tu mes, tu planeta. Que los hayan es signo de su majadería.
La palabra astrólogos es correcta y está bien escrita; la he puesto en rojo porque lo del horóscopo… tela, ¿no?

¡Ah!, ¿que no cambiamos (de momento) la sintaxis de las oraciones impersonales? Pues entonces vamos a ver si recordamos que haber se conjuga siempre en singular. (Otras oraciones impersonales tendrán su propia dosis de atutía). Lo repetiré en voz alta: Con el significado de existir, el verbo HABER se conjuga SIEMPRE en SINGULAR. Nadie lo usa mal en presente; nadie dice han ocho planetas; en cambio, es muy frecuente caer en el plural en los otros tiempos y modos verbales.

Lo mejor del caso es que es más simple la norma que el error porque solo son siete formas: hay, hubo, había, habrá, habría, haya, hubiera/hubiese (sí, claro, más los compuestos); y quien se empeñe en conjugarlo en plural tiene que manejar catorce.
Hay ocho planetas en el sistema solar. Había nueve, pero el pobre Plutón se quedó en enano. Claro que, tal como van la materia cósmica y los asuntos interestelares, no sería de extrañar que pueda haber doce. Habrá astrólogos que lo esperen como agua de mayo y ya ha habido algunos que lo han propuesto para darle un poco más de rollo a lo del horóscopo, en plan tu mes, tu planeta. Que los haya es signo de su majadería.

Ya sabéis, si me queréis, conjugad bien el verbo haber y lanzadles un conjuro a quienes no lo hagan, que los hay (¿a que no funciona que los han?) como garrapatas en la chepa de un camello.

Ya que estamos con el verbo haber, una de esas frases hechas que el uso transforma:
Quien construya mal las frases impersonales tendrá que vérselas conmigo.

¿Qué es lo que verá? ¿Las mitocondrias? ¿Las uñas de los pies? Pues nada, porque la expresión es habérselas con alguien. Que sííí, que es habérselas, no vérselas. No se lo cree nadie cuando lo digo, como si fuera más lógico y lleno de sentido vérselas que habérselas. Como habrán habrá incrédulos, aquí lo dice el DLE[1].
Quien construya mal las frases impersonales tendrá que habérselas conmigo.

¿Que a qué alude ese –las? Quizá a las armas, o a las uñas, pero casi seguro que no a las mitocondrias, porque si bien cuando esa expresión estaba a la orden del día ya habían había células, no parece probable que se invocaran para amedrentar a un adversario.


[1] No obstante, como la forma vérselas con es tan frecuente, la recogen el Diccionario de uso del Español (María Moliner) y el Diccionario del español actual (Manuel Seco, Gabino Ramos y Olimpia Andrés), como me ha advertido la gran correctora Nuria Ochoa.

Abuso de a nivel dehasta

En un texto no todo lo que es correcto es elegante. ¡Ea, ya lo he dicho!

A(L) NIVEL DE

La locución a/al nivel de es correcta cuando expresa noción de altura, real o metafórica.
Al nivel de la calle instalaron bolardos para que la gente no deje el coche tirado donde primero le pilla. Lo decidieron a nivel de concejales.

Todo en el párrafo anterior es correcto, pero la redacción es un horrorismo; solo le falta algún lo que viene siendo/lo que es. Tal que así: Al nivel de la calle instalaron lo que vienen siendo bolardos para que la gente no deje el coche tirado donde primero le pilla. Lo decidieron a nivel de todo lo que son concejales.

Habrá quien opine que en esa frase no hay que corregir nada porque todo se ajusta a la norma e, incluso, a usos y costumbres, pero yo creo que se produce una erupción volcánica cada vez que alguien escribe a nivel de. Lo bueno es que con una preposición corriente y el artículo la frase queda elegante y comprensible.
En la calle instalaron bolardos para que la gente no deje el coche tirado donde primero le pilla. Lo decidieron los concejales. 

Y si se repite la tentación de poner un a nivel de, hay unas cuantas soluciones.
A nivel estatal se está implementando una intervención a nivel de centros sanitarios que dispensan atención a nivel quirúrgico. A nivel de prestaciones, los cambios van a ser para peor; pero es que no hay cambio a nivel de las nuevas políticas que haya sido para mejor.

En ese engendro hay alternativas elegantes para todos los a nivel de; por ejemplo:
A nivel estatal >> En (todo) el Estado / En (todo) el país
a nivel de centros >> en los centros / en el ámbito de los centros
atención a nivel quirúrgico >> atención Ø quirúrgica
A nivel de prestaciones >> Con respecto a las prestaciones
a nivel de las nuevas políticas >> entre las nuevas políticas

Y la frase quedaría feúcha pero no horrorosa; tal que así:
En todo el Estado se está implementando aplicando una intervención en los centros sanitarios que dispensan atención Ø quirúrgica. Con respecto a las prestaciones, los cambios van a ser para peor; pero es que no hay cambio entre las nuevas políticas que haya sido para mejor.

 

HASTA

Otro vicio que delata a un redactor pretencioso o a un traductor demasiado pegado al original es el uso de la preposición hasta introduciendo, sin que sea necesario, algún complemento en la oración.
Rodolfo perdió hasta veinte kilos de peso gracias a que se pasaba hasta una semana entera sin comer. Se quedó hecho un figurín y a cada paso amagaba un saltito y daba hasta dos vueltas de campana. Con su nueva vocación de saltimbanqui consiguió recorrer los teatros de hasta treinta y siete países.

A ver, o perdió veinte kilos o perdió otra cantidad. ¿Y vueltas de campana? Daría ninguna, una o dos; o tres si entrenaba mucho. ¿Y los países visitados? Serían doce u ocho; o los treinta y siete proclamados. La frase quedaría menos cargante así:
Rodolfo perdió veinte kilos de peso gracias a que se pasaba hasta una semana entera sin comer. Se quedó hecho un figurín y en cuanto amagaba un saltito daba dos vueltas de campana. Con su nueva vocación de saltimbanqui consiguió recorrer los teatros de treinta y siete países.

En hasta una semana la preposición tiene sentido, ya que indica que pasaba varios días sin comer y el periodo máximo era una semana, pero en ninguna de las otras tres ocasiones es necesaria ni aporta nada. La melonada está extendiéndose por dos vías: una es el (mal) periodismo que en vez de contrastar la información tira de imprecisiones para no pillarse los dedos (un abrazo, respetados periodistas); la segunda es traducir (mal) calcando la expresión up to (un beso, admirados traductores).

No parece que nadie vaya a recibir una descarga eléctrica cada vez que use un a nivel de o un hasta de más, pero por si los dípteros, ¿un repasito a los textos?

Juntas o separadas -la coda-

Resulta que la lista de términos que cambian de significado según se escriban en una o en dos palabras es muy larga. Hay algunos errores improbables entre los parroquianos de este blog, entre otras cosas porque se han tomado la dosis que trata la escritura de palabras compuestas,  la que remedia aquellas cuya primera parte es un prefijo y la que elimina la angustia de los conques, los porques y lo sinos; pero por si pasa por aquí alguien que necesita unas pistas, allá va la coda.

UN ERROR IMPOSIBLE: adonde, a donde, adónde, a dónde

♦ a dónde, adónde en una o en dos y con tilde
Significan lo mismo y ambas son correctas. Sirven para preguntar, en forma directa o indirecta, el lugar de destino o la dirección; también para exclamar. Una pista bastante (pero no del todo) fiable para saber que lleva tilde es que la o suena fuerte (en la jerga se dice que es tónica).
—¿Adónde crees que irían los peces si el acuario tuviera salida?
—¡Vete tú a saber a dónde les gustaría mudarse!
—¿A dónde te parece? ¿A la pescadería?
—Me pregunto adónde iría yo si fuera un besugo.

♦a donde, adonde en una o en dos y sin tilde
Lo mismo ocurre con adonde y a donde, que sirven para afirmar o explicar.
—Los peces irán a donde puedan. Los que estén de espaldas lo tienen chungo porque no saben nadar hacia atrás y adonde se sale se llega por un paso estrecho que no permite dar la vuelta.
—¿Tú crees que adonde los lleve la corriente es mal lugar? ¿O preferirán ir a donde el agua esté tranquila?

Hay que fijarse bien en los dos últimos: un adonde y un a donde. Como valen las dos formas, es imposible el error de escribirlas juntas o separadas. El error, probable, es caer en la tentación de ponerles tilde porque están en una pregunta. El truco es fijarse bien en que no se pregunta en qué dirección irán los peces. En la primera se le pregunta a alguien qué opina y en la segunda se pregunta por las preferencias de los peces; así que ni a donde ni adonde son interrogativos (son pronombres de relativo, lo cual se comprueba sustituyéndolos por el lugar al/en el que).

UN ERROR IMPROBABLE: al, del

A veces el error al escribir se produce porque no se conoce el término y su estructura gramatical. Es el caso de las contracciones.

Las contracciones al (a + el) y del (de + el) no se separan nunca en sus componentes. Ahora bien, ante nombres propios que empiecen por artículo no se hace la contracción.
♦ Muchas de las noticias de El Heraldo de la Isla son de ámbito local. Es el periódico que editan los peces que se fueron a El Hierro. Tienen un corresponsal de agua dulce que les manda crónicas de El Cairo.

UN ERROR QUE SE VE POR AHÍ: a ver, haber

A veces, además de tratarse de una o de dos palabras, hay diferencias ortográficas que dan lugar a confusiones y a errores enormes en la escritura. A ver es la suma de una preposición y el verbo ver; introduce frases con distintas intenciones, que explica bien el DLE. Y cuando se trata de expresar que existe algo, se usa el verbo haber, con hache y con be (su conjugación será otra dosis de atutía).
mesangranlosojos2Haber si van a largarse todos los peces y no va a ver habitantes en el acuario. Vamos haber si después de a ver exigido un jardín de algas y unos cefalópodos de compañía ahora abandonan a las pobres algas sin más ni más.
A ver si van a largarse todos los peces y no va a haber habitantes en el acuario. Vamos a ver si después de haber exigido un jardín de algas y unos cefalópodos de compañía ahora abandonan a las pobres algas sin más ni más.

PARA EVITAR UNOS CUANTOS ERRORES

Vale que siempre se puede echar la culpa al corrector automático, pero otra opción es fijarse en las palabras de esta tabla.

aparte (separado)

apartes (palabras que se dicen al margen del texto principal)

a parte (a lugar)

a partes (a trozos)

contrarreloj (prueba deportiva) contra reloj (a toda prisa)
demás (otros, el resto) de más (sobrante)
entorno (ambiente) en torno (alrededor)
dondequiera (en cualquier lugar) donde quiera (en el lugar que usted guste)
porvenir (futuro) por venir (por llegar)
quienquiera (cualquiera) quien quiera (la persona que lo desee)
sinfín (abundancia) sin fin (inacabable)
sinsabor (disgusto) sin sabor (insulso)
sobretodo (abrigo) sobre todo (principalmente)
también (asimismo) tan bien (igual de bien)
tampoco (negación añadida a otra previa) tan poco (muy muy poco)
mediodía (alrededor de las 12 h) medio día (la mitad de un día)
Nochebuena (fiesta cristiana) noche buena (noche que ha estado bien)

Y para acabar, un caso que no parece estar bien resuelto (pero sí bien explicado en la Wikilengua). La acción y el efecto de maltratar es el maltrato, cuyo plural natural es maltratos; y la persona que los sufre es maltratada. Sin embargo, se ha acuñado el plural separado malos tratos, incluso como denominación de un delito tipificado; pues bien, ese plural puede dar lugar a interpretaciones erróneas, porque malos tratos pueden ser acuerdos poco satisfactorios y una persona mal tratada puede que se haya encontrado con un dependiente malhumorado o maleducado.

Juntas o separadas -y 3-

Nada hay más fácil que escribir por qué y que el corrector automático te lo convierta en porque. La verdad es que muy pocas veces el corrector automático trabaja tanto, así que para que no tengas que ampararte en que cayó un meteorito y con el susto tuviste un lapsus calami, aquí van algunas pistas para no meter la pata con palabras muy comunes.

Hay un trío mortífero de términos, conque conviene dominarlos porque cambiará tu sino si no sabes con qué palabras expresarte ni por qué son distintas; con que metas la pata en una ya habrás hecho bastante por que se deteriore tu imagen de docto escribano. ¿Sientes angustia cuando el pulgar va en caída libre sobre la barra espaciadora? Pues una dosis de atutía es el mejor tranquilizante.

ANGUSTIANTE 1: PORQUE, PORQUÉ, POR QUE, POR QUÉ

♦ Porque, en una sola y sin tilde
−Va en frases afirmativas e introduce una explicación.
Los dinosaurios se extinguieron porque cayó un meteorito en la Tierra.

♦ Porqué, en una sola y con tilde
−Es un sustantivo (= el motivo). Siempre lleva un determinante (el porqué, un porqué) y tiene plural (los porqués).
Si aún no sabes el porqué de la extinción de los dinosaurios es que no prestas atención.

♦ Por que, en dos y sin tilde
−Puede ser la suma de preposición y pronombre relativo. Necesita un antecedente y queda mejor con artículo. Se reconoce porque siempre se puede escribir por el/la, los/las, cual/cuales.
Los pantanos por [los] que deambulaban los dinosaurios tenían muchos helechos. Las plantas por [las] que se pirraban eran helechos.

−También puede ser la suma de la preposición por obligada por el verbo  y la conjunción que introduciendo una oración subordinada con el verbo en indicativo.
Gonzalo quiere patentar un dinosaurio caracterizado por que tiene ribosomas que reciben la información a través de Seur en vez de mediante el ARNm.
El truco para reconocerlo es hacer desaparecer la conjunción.
Gonzalo quiere patentar un dinosaurio caracterizado por tener ribosomas que…

♦ Por que, en una o en dos y sin tilde
Puede expresar finalidad; o sea, podría sustituirse por para que. Después va un verbo en subjuntivo. Lo malo es que se interpreta de dos maneras y eso permite dos escrituras. Bien mirado, no es tan malo, porque no hay manera de equivocarse.

−En este caso es la suma de una preposición y una conjunción.
Estudio los dinosaurios por que avance la ciencia. Los dinosaurios querían que hubiera helechos por que se mantuviera el ecosistema.

−Se escribe en una sola palabra si se considera conjunción de finalidad.
Estudio los dinosaurios porque avance la ciencia. Los dinosaurios querían que hubiera helechos porque se mantuviera el ecosistema.

♦ Por qué, en dos y con tilde
−Sirve para preguntar el motivo, tanto en estilo directo como en indirecto.
¿Por qué se extinguieron los dinosaurios? Pues si te preguntas que por qué desaparecieron es que no me atiendes. ¡Por qué perderé el tiempo en explicaciones!

−Puede ser la combinación de una preposición y un pronombre interrogativo o exclamativo.
Los pobres dinosaurios se deprimieron y no encontraron por qué vivir.

Mucho cuidado, que esta combinación no puede llevar artículo, para eso está porqué (ve para arriba, que ya lo has leído). O sea, nada de *el por qué.

 

ANGUSTIANTE 2: CONQUE, CON QUE, CON QUÉ

¿Todavía respiras? Pues un caso similar es el de conque, con que, con qué.

♦ Conque, en una y sin tilde
−Expresa una consecuencia de lo que se ha dicho, a veces con un matiz de sorpresa o de enfado. (Es una conjunción).
¡Conque no te habías enterado! Pues no, los peces no se han extinguido, conque no empieces como con los dinosaurios.

♦ Con que, en dos y sin tilde
−Introduce una oración que ejerce casi de condición. Puede reducirse a con + infinitivo. (Es la suma de la preposición con y la conjunción que).
Con que sepas que las arañas no son insectos me basta por hoy. De los dinosaurios no quiero hablar más. (= Con saber que las arañas…)

−También puede ser la suma de la preposición con y el pronombre de relativo que.
Los helechos con [los] que se alimentaban los dinosaurios eran un poco ácidos.

♦ Con qué, en dos y con tilde
−El conjunto no expresa nada; es la suma de la preposición con y el pronombre interrogativo o exclamativo qué.
¿Con qué competirían los dinosaurios? ¡Con qué rapidez desaparecieron los pobres!

−Cuando es un interrogativo admite especificar el antecedente del qué.
¿Con qué animal competirían los dinosaurios?

−Cuando es exclamativo admite otras fórmulas.
¡Cómo de rápido desaparecieron los pobres! / ¡Qué deprisa desaparecieron…!

ANGUSTIANTE 3: SINO, SI NO

Si has llegado hasta aquí, lo que viene es cuesta abajo.

♦ Sino
En una sola palabra significa ‘destino’ (es un sustantivo), pero también significa ‘a excepción de’ o ‘tan solo’ (es una conjunción adversativa).
Era el sino de los dinosaurios. No tenían otra opción sino extinguirse.

♦ Si no
Estas dos palabras introducen una frase condicional negativa (conjunción + adverbio).
Los dinosaurios no se habrían extinguido si no hubieran necesitado tantos helechos.

¿Ves como la barra espaciadora es tu amiga y no un instrumento de tortura?

 

Hay una [sobre]dosis de atutía que trata otros casos de duda entre escribir términos en una o en dos palabras. También hay una dosis que trata de la escritura de palabras compuestas y otra que se centra en aquellas cuya primera parte es un prefijo.

Juntas o separadas -2-

Para inventarse una palabra no hay más que añadirle un prefijo a otra que ya exista, pero como es tan fácil, casi seguro que ya se le ha ocurrido a alguien. Por ejemplo, si se te pasa por las mientes dar con un nuevo logos; mala suerte: alguien fue más rápido y neologismo hace tiempo que está en el diccionario. Como no es tan sencillo hacer palabras compuestas, decides dejarlo para más tarde y llamar de alguna manera a ese retraso; pues resulta que juntar pos y poner ya se les ocurrió a los romanos (postponere).

Puede que no inventes una palabra, pero ya has visto, sin darte cuenta, que los prefijos siempre se escriben unidos a la palabra que modifican, incluso si van varios.
A mí los lenguajes prealfabéticos me parecían bien para los mensajes, pero el chisgarabís nuevo de contraespionaje, que es superarchipedante, subestimaba la interacción entre neolengua y autocifrado. Era tan hipertiquismiquis y megarreceloso que tuvimos que poner un antipolillas en la alacena. Olía requetebién pero él, con sus cuasisurrealistas teorías seudocientíficas y superparapsicológicas, decía que con tanto antibiótico acabaríamos con el ácido desoxirribonucleico como el del fitoplancton y que infravalorábamos las fuerzas antisubatómicas. Y se quedaba tan fresco, pero los demás estábamos sobrecogidos.

De hecho, a veces el prefijo ya es inseparable y si se cae deja una secuencia de letras sin sentido. Prueba con lo que queda a la derecha de ex en el siguiente ejemplo:
La expropiación es extemporánea; como exhumar a un excéntrico excomulgado.

Claro que ex- es un titán de los prefijos; tanto que ha cobrado vida propia y se ha convertido en palabra de pleno derecho. (el ex de expeler no es un prefijo).
Su ex se ha liado con su exjefa y está que expele humo.

Hasta aquí todo sería muy fácil, pero hay veces que unir el prefijo con la palabra a la que modifica da algunos problemas, al menos estéticos; por eso se escribe un guion entre el prefijo y la palabra cuando esta empieza por mayúscula —bien porque sea un nombre propio o bien porque se trate de siglas— o por un número.
No es por ser anti-RAE, pero la Liga pro-Abolición de las Mayúsculas opina que el problema de juntar un prefijo a algunas palabras no existiría si desaparecieran las mayúsculas. Ese es el tema del documental «Las superfluas super-27».

Como sería demasiado simple rematar la escritura de los prefijos con dos opciones (unido o con guion), hay una tercera: escribirlo separado, que es lo que se hace cuando afecta a un término o un nombre propio formados por más de una palabra.
El ex teniente coronel era partidario del vicesecretario general, más porque los dos eran pro películas de acción que por coincidir en la postura anti Pedro Picapiedra.

DEMASIADAS LETRAS

Puede ocurrir que el prefijo acabe con la misma vocal por la que empieza la palabra; en ese caso hay dos opciones: dejar las dos vocales o eliminar una. La recomendación general es dejar solo una, siempre que eso no cambie el significado.
La mininvestigación se basaba en la biorientación de microrganismos porque el restablecimiento de los enfermos pasa por la remisión de la infección. Eso sí, era ultracadémica semiilegal y megaamoral, ya que la biooxidación reestablecía conexiones sinápticas un poco raras.

Observa que no es lo mismo semiilegal que semilegal; ni biooxidación que bioxidación, por lo que hay que andarse con cuidado antes de simplificar vocales.  Una manera de arriesgarte menos cuando te encuentres dos vocales iguales juntas es consultar el DEL. Eso sí, tiene sorpresas, como que no aparezcan en él las formas simplificadas de anti– unido a una palabra que empiece por i-;  o sea, que no da por buenas antinflamatorio ni antincendios ni antimperialista y eso a pesar de que en la OLE dice lo contrario. Así que si quieres escribir esas palabras vas a tener que tomar una decisión. Para aligerar la tarea, aquí van unas palabras en las que es fácil dudar si se puede simplificar la vocal repetida.

coordinar cordinar
cooperativa coperativa
guardagujas guardaagujas
monóxido monoóxido
radioyente radiooyente
sobreedificar sobredificar
sobreexcitación sobrexcitación
sobreedificar sobredificar
sobrescribir sobreescribir

Además, hay algunos prefijos que suelen provocar dudas. Si quieres escribir post, mejor simplifícalo, salvo cuando la palabra siguiente empiece por s-. No obstante es bastante frecuente verlo con t cuando la palabra siguiente comienza por vocal:
El posoperatorio/postoperatorio se trabaja mejor en la época postsoviética, pero las posdatas salen más posmodernas en la era posindustrial.

Hablando de letras que chocan, cuidado al añadir un prefijo que acabe en –n a una palabra que empiece por p– o por b– (n + p > mp; n + b > mb).
La acción de los impacientes imprudentes se caracteriza por imperecederos imponderables. Su impiedad es imbatible; imposible dejar un rastro más imborrable adornado de la impúdica impolítica de un elixir tan impagable como imbebible.

PREFIJOS HIPERFRECUENTES Y ULTRAESPECIALES

A los prefijos pseudo- y psico-, se les puede quitar la p-, aunque no es lo más frecuente.
Hay mucho (p)seudocientífico que anda recetando remedios (p)sicoactivos.

En muchas palabras, el prefijo trans- se suaviza y suele pronunciarse tras, por lo que ambas maneras son correctas, salvo cuando la palabra a la que se une empieza por s-; en ese caso el prefijo es tran-.
El transexual viajaba en el transiberiano.

Ahora bien, hay algunos términos cuyo prefijo es tras- y no es correcto añadir una -n-. Los principales son los siguientes: trasfondo, trashumante, trasluz, trasmano, trasnochar, traspapelar, traspaso, traspié, trasplante, trastorno, trastocar.

El prefijo pre- indica anterioridad y es tan familiar que casi no se percibe como prefijo, como le pasa a la propia palabra prefijo, compuesta de pre y fijo (¡qué manera de hablar de uno mismo!). Y sin embargo da lugar a algunos errores.
Prever significa ‘ver antes’. Proveer significa ‘suministrar’. No está previsto ni se prevé que lleguen a ser correctas ni preveer ni prover.

Así que el asunto de los prefijos no es una carrera transoceánica ni un ejercicio para semidioses, pero si no los observas con monóculo tendrás que reescribir los textos con un sobresfuerzo polivalente hasta que los veas en estereoscopía a kilómetros de distancia.

Y si tener que el prefijo vaya unido a la palabra te hacer añorar la escritura en dos apalabras, puedes buscar algunas en otra dosis de atutía y en la coda .