Un puente entre el cliente y el corrector

Esta dosis de atutía no remedia dolores léxicos ni achaques sintácticos ni trastornos de la puntuación. Mejor dicho, aunque no trata las dolencias directamente, da pistas para remediarlas; eso sí, a través del cerebro adiestrado y los ojos aguzados de un corrector profesional.

La comunicación entre el corrector y quien quiere que se revise su texto puede ser complicada por no compartir el vocabulario o tener ideas distintas del trabajo de los profesionales de la corrección. Por eso se pensó que una guía que orientara al cliente sería útil tanto para este como para el corrector. Y así ha salido el Decálogo para encargar la corrección de un texto. Se puede descargar aquí y usarlo; o, simplemente, leerlo para entender un poco mejor qué hacemos los correctores y cómo lo hacemos.

Los comentarios, las objeciones y los aportes de Mercedes Tabuyo Fornell y de Lorena Martínez Cienfuegos mejoraron mucho este documento mientras se iba gestando. Una vez acabado, la imprescindible corrección, con lectura crítica, de Nuria Ochoa Gómez acabó de desbastarlo. Luego Mariana Eguaras Etchetto le dio forma y color. Por último, UniCo puso su confianza en mí y un gran empeño en difundir el documento, con un esfuerzo especialmente decidido de Álvaro Martín Valcárcel. A todos ellos les agradezco la generosidad con que me regalaron su sabiduría y su paciencia.

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