Había una vez un verbo haber

No tengo nada en contra de que cambien las normas ortográficas, el significado de las palabras y las reglas gramaticales. Es más, me parece una suerte que las lenguas se transformen radicalmente; incluso que unas mueran y otras nazcan; no me quiero imaginar cómo serían las cosas si el Imperio romano hubiera tenido un Ministerius Politicae Lingüisticae.

Así que no opondré ninguna resistencia ni me quejaré si quien tenga autoridad para ello decide que el verbo haber deja de ser impersonal y se concuerda en número con lo que, llegado ese caso, sería su sujeto. Entonces, leeremos algo así:
mesangranlosojos2Han ocho planetas en el sistema solar. Habían nueve, pero el pobre Plutón se quedó en enano. Claro que, tal como van la materia cósmica y los asuntos interestelares, no sería de extrañar que puedan haber doce. Habrán astrólogos que lo esperen como agua de mayo y ya han habido algunos que lo han propuesto para darle un poco más de rollo a lo del horóscopo, en plan tu mes, tu planeta. Que los hayan es signo de su majadería.
La palabra astrólogos es correcta y está bien escrita; la he puesto en rojo porque lo del horóscopo… tela, ¿no?

¡Ah!, ¿que no cambiamos (de momento) la sintaxis de las oraciones impersonales? Pues entonces vamos a ver si recordamos que haber se conjuga siempre en singular. (Otras oraciones impersonales tendrán su propia dosis de atutía). Lo repetiré en voz alta: Con el significado de existir, el verbo HABER se conjuga SIEMPRE en SINGULAR. Nadie lo usa mal en presente; nadie dice han ocho planetas; en cambio, es muy frecuente caer en el plural en los otros tiempos y modos verbales.

Lo mejor del caso es que es más simple la norma que el error porque solo son siete formas: hay, hubo, había, habrá, habría, haya, hubiera/hubiese (sí, claro, más los compuestos); y quien se empeñe en conjugarlo en plural tiene que manejar catorce.
Hay ocho planetas en el sistema solar. Había nueve, pero el pobre Plutón se quedó en enano. Claro que, tal como van la materia cósmica y los asuntos interestelares, no sería de extrañar que pueda haber doce. Habrá astrólogos que lo esperen como agua de mayo y ya ha habido algunos que lo han propuesto para darle un poco más de rollo a lo del horóscopo, en plan tu mes, tu planeta. Que los haya es signo de su majadería.

Ya sabéis, si me queréis, conjugad bien el verbo haber y lanzadles un conjuro a quienes no lo hagan, que los hay (¿a que no funciona que los han?) como garrapatas en la chepa de un camello.

Ya que estamos con el verbo haber, una de esas frases hechas que el uso transforma:
Quien construya mal las frases impersonales tendrá que vérselas conmigo.

¿Qué es lo que verá? ¿Las mitocondrias? ¿Las uñas de los pies? Pues nada, porque la expresión es habérselas con alguien. Que sííí, que es habérselas, no vérselas. No se lo cree nadie cuando lo digo, como si fuera más lógico y lleno de sentido vérselas que habérselas. Como habrán habrá incrédulos, aquí lo dice el DLE[1].
Quien construya mal las frases impersonales tendrá que habérselas conmigo.

¿Que a qué alude ese –las? Quizá a las armas, o a las uñas, pero casi seguro que no a las mitocondrias, porque si bien cuando esa expresión estaba a la orden del día ya habían había células, no parece probable que se invocaran para amedrentar a un adversario.


[1] No obstante, como la forma vérselas con es tan frecuente, la recogen el Diccionario de uso del Español (María Moliner) y el Diccionario del español actual (Manuel Seco, Gabino Ramos y Olimpia Andrés), como me ha advertido la gran correctora Nuria Ochoa.

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Abuso de a nivel dehasta

En un texto no todo lo que es correcto es elegante. ¡Ea, ya lo he dicho!

A(L) NIVEL DE

La locución a/al nivel de es correcta cuando expresa noción de altura, real o metafórica.
Al nivel de la calle instalaron bolardos para que la gente no deje el coche tirado donde primero le pilla. Lo decidieron a nivel de concejales.

Todo en el párrafo anterior es correcto, pero la redacción es un horrorismo; solo le falta algún lo que viene siendo/lo que es. Tal que así: Al nivel de la calle instalaron lo que vienen siendo bolardos para que la gente no deje el coche tirado donde primero le pilla. Lo decidieron a nivel de todo lo que son concejales.

Habrá quien opine que en esa frase no hay que corregir nada porque todo se ajusta a la norma e, incluso, a usos y costumbres, pero yo creo que se produce una erupción volcánica cada vez que alguien escribe a nivel de. Lo bueno es que con una preposición corriente y el artículo la frase queda elegante y comprensible.
En la calle instalaron bolardos para que la gente no deje el coche tirado donde primero le pilla. Lo decidieron los concejales. 

Y si se repite la tentación de poner un a nivel de, hay unas cuantas soluciones.
A nivel estatal se está implementando una intervención a nivel de centros sanitarios que dispensan atención a nivel quirúrgico. A nivel de prestaciones, los cambios van a ser para peor; pero es que no hay cambio a nivel de las nuevas políticas que haya sido para mejor.

En ese engendro hay alternativas elegantes para todos los a nivel de; por ejemplo:
A nivel estatal >> En (todo) el Estado / En (todo) el país
a nivel de centros >> en los centros / en el ámbito de los centros
atención a nivel quirúrgico >> atención Ø quirúrgica
A nivel de prestaciones >> Con respecto a las prestaciones
a nivel de las nuevas políticas >> entre las nuevas políticas

Y la frase quedaría feúcha pero no horrorosa; tal que así:
En todo el Estado se está implementando aplicando una intervención en los centros sanitarios que dispensan atención Ø quirúrgica. Con respecto a las prestaciones, los cambios van a ser para peor; pero es que no hay cambio entre las nuevas políticas que haya sido para mejor.

 

HASTA

Otro vicio que delata a un redactor pretencioso o a un traductor demasiado pegado al original es el uso de la preposición hasta introduciendo, sin que sea necesario, algún complemento en la oración.
Rodolfo perdió hasta veinte kilos de peso gracias a que se pasaba hasta una semana entera sin comer. Se quedó hecho un figurín y a cada paso amagaba un saltito y daba hasta dos vueltas de campana. Con su nueva vocación de saltimbanqui consiguió recorrer los teatros de hasta treinta y siete países.

A ver, o perdió veinte kilos o perdió otra cantidad. ¿Y vueltas de campana? Daría ninguna, una o dos; o tres si entrenaba mucho. ¿Y los países visitados? Serían doce u ocho; o los treinta y siete proclamados. La frase quedaría menos cargante así:
Rodolfo perdió veinte kilos de peso gracias a que se pasaba hasta una semana entera sin comer. Se quedó hecho un figurín y en cuanto amagaba un saltito daba dos vueltas de campana. Con su nueva vocación de saltimbanqui consiguió recorrer los teatros de treinta y siete países.

En hasta una semana la preposición tiene sentido, ya que indica que pasaba varios días sin comer y el periodo máximo era una semana, pero en ninguna de las otras tres ocasiones es necesaria ni aporta nada. La melonada está extendiéndose por dos vías: una es el (mal) periodismo que en vez de contrastar la información tira de imprecisiones para no pillarse los dedos (un abrazo, respetados periodistas); la segunda es traducir (mal) calcando la expresión up to (un beso, admirados traductores).

No parece que nadie vaya a recibir una descarga eléctrica cada vez que use un a nivel de o un hasta de más, pero por si los dípteros, ¿un repasito a los textos?

Juntas o separadas -y 3-

Nada hay más fácil que escribir por qué y que el corrector automático te lo convierta en porque. La verdad es que muy pocas veces el corrector automático trabaja tanto, así que para que no tengas que ampararte en que cayó un meteorito y con el susto tuviste un lapsus calami, aquí van algunas pistas para no meter la pata con palabras muy comunes.

Hay un trío mortífero de términos, conque conviene dominarlos porque cambiará tu sino si no sabes con qué palabras expresarte ni por qué son distintas; con que metas la pata en una ya habrás hecho bastante por que se deteriore tu imagen de docto escribano. ¿Sientes angustia cuando el pulgar va en caída libre sobre la barra espaciadora? Pues una dosis de atutía es el mejor tranquilizante.

ANGUSTIANTE 1: PORQUE, PORQUÉ, POR QUE, POR QUÉ

♦ Porque, en una sola y sin tilde
−Va en frases afirmativas e introduce una explicación.
Los dinosaurios se extinguieron porque cayó un meteorito en la Tierra.

♦ Porqué, en una sola y con tilde
−Es un sustantivo (= el motivo). Siempre lleva un determinante (el porqué, un porqué) y tiene plural (los porqués).
Si aún no sabes el porqué de la extinción de los dinosaurios es que no prestas atención.

♦ Por que, en dos y sin tilde
−Puede ser la suma de preposición y pronombre relativo. Necesita un antecedente y queda mejor con artículo. Se reconoce porque siempre se puede escribir por el/la, los/las, cual/cuales.
Los pantanos por [los] que deambulaban los dinosaurios tenían muchos helechos. Las plantas por [las] que se pirraban eran helechos.

−También puede ser la suma de la preposición por obligada por el verbo  y la conjunción que introduciendo una oración subordinada con el verbo en indicativo.
Gonzalo quiere patentar un dinosaurio caracterizado por que tiene ribosomas que reciben la información a través de Seur en vez de mediante el ARNm.
El truco para reconocerlo es hacer desaparecer la conjunción.
Gonzalo quiere patentar un dinosaurio caracterizado por tener ribosomas que…

♦ Por que, en una o en dos y sin tilde
Puede expresar finalidad; o sea, podría sustituirse por para que. Después va un verbo en subjuntivo. Lo malo es que se interpreta de dos maneras y eso permite dos escrituras. Bien mirado, no es tan malo, porque no hay manera de equivocarse.

−En este caso es la suma de una preposición y una conjunción.
Estudio los dinosaurios por que avance la ciencia. Los dinosaurios querían que hubiera helechos por que se mantuviera el ecosistema.

−Se escribe en una sola palabra si se considera conjunción de finalidad.
Estudio los dinosaurios porque avance la ciencia. Los dinosaurios querían que hubiera helechos porque se mantuviera el ecosistema.

♦ Por qué, en dos y con tilde
−Sirve para preguntar el motivo, tanto en estilo directo como en indirecto.
¿Por qué se extinguieron los dinosaurios? Pues si te preguntas que por qué desaparecieron es que no me atiendes. ¡Por qué perderé el tiempo en explicaciones!

−Puede ser la combinación de una preposición y un pronombre interrogativo o exclamativo.
Los pobres dinosaurios se deprimieron y no encontraron por qué vivir.

Mucho cuidado, que esta combinación no puede llevar artículo, para eso está porqué (ve para arriba, que ya lo has leído). O sea, nada de *el por qué.

 

ANGUSTIANTE 2: CONQUE, CON QUE, CON QUÉ

¿Todavía respiras? Pues un caso similar es el de conque, con que, con qué.

♦ Conque, en una y sin tilde
−Expresa una consecuencia de lo que se ha dicho, a veces con un matiz de sorpresa o de enfado. (Es una conjunción).
¡Conque no te habías enterado! Pues no, los peces no se han extinguido, conque no empieces como con los dinosaurios.

♦ Con que, en dos y sin tilde
−Introduce una oración que ejerce casi de condición. Puede reducirse a con + infinitivo. (Es la suma de la preposición con y la conjunción que).
Con que sepas que las arañas no son insectos me basta por hoy. De los dinosaurios no quiero hablar más. (= Con saber que las arañas…)

−También puede ser la suma de la preposición con y el pronombre de relativo que.
Los helechos con [los] que se alimentaban los dinosaurios eran un poco ácidos.

♦ Con qué, en dos y con tilde
−El conjunto no expresa nada; es la suma de la preposición con y el pronombre interrogativo o exclamativo qué.
¿Con qué competirían los dinosaurios? ¡Con qué rapidez desaparecieron los pobres!

−Cuando es un interrogativo admite especificar el antecedente del qué.
¿Con qué animal competirían los dinosaurios?

−Cuando es exclamativo admite otras fórmulas.
¡Cómo de rápido desaparecieron los pobres! / ¡Qué deprisa desaparecieron…!

ANGUSTIANTE 3: SINO, SI NO

Si has llegado hasta aquí, lo que viene es cuesta abajo.

♦ Sino
En una sola palabra significa ‘destino’ (es un sustantivo), pero también significa ‘a excepción de’ o ‘tan solo’ (es una conjunción adversativa).
Era el sino de los dinosaurios. No tenían otra opción sino extinguirse.

♦ Si no
Estas dos palabras introducen una frase condicional negativa (conjunción + adverbio).
Los dinosaurios no se habrían extinguido si no hubieran necesitado tantos helechos.

¿Ves como la barra espaciadora es tu amiga y no un instrumento de tortura?

Hay una [sobre]dosis de atutía que trata otros casos de duda entre escribir términos en una o en dos palabras. También hay una dosis que trata de la escritura de palabras compuestas y otra que se centra en aquellas cuya primera parte es un prefijo.

Que no que no, que sí que sí

Hay una expresión en castellano (más frecuente en el habla peninsular que en la de América) tan contundente y clara como ilógica.
—¿Te va a dar tiempo de preparar doscientas croquetas antes de la novela de la tele? 
No ni nada.

Ahí está: No ni nada (en algunas zonas de Andalucía dicen noniná); juntas tres piezas negativas (un adverbio, una conjunción y un pronombre) y dices, inequívocamente, que sí, que te dará tiempo y de sobra. Ningún castellanohablante dudará si quieres decir que sí o que no. (Por cierto, que en catalán hay un equivalente casi calcado: no ni poc).

Así que sí: en castellano existe la doble negación con sentido afirmativo (incluso la triple) y no solo no es incorrecta, sino que puede convenirle al texto [1]. No quiero que nadie piense que me invento una regla gramatical. No obstante, esa forma de decir las cosas que sale tan natural puede ser motivo de locura si nos ponemos a analizarlo:

No va a venir nadie a decirnos si estamos negando o afirmando.
No va a venir alguien a decirnos si estamos negando o afirmando.

*Va a venir nadie a decirnos si estamos negando o afirmando.

Que las dos primeras oraciones son correctas está fuera de toda duda; y que la tercera no lo es, también. La doble negación funciona cuando en la segunda negación aparecen los siguientes términos: nadie, nada, ninguno, nunca, jamás, tampoco, ni.
No pienso tener jamás una musaraña como animal doméstico.
No se le ocurre a nadie tener un bicho que hace que dejes de pensar en todo lo demás.
No las recomiendan tampoco los expertos en eso que ahora llaman mascotas.
No se me ocurre tener una musaraña ni tampoco una boa; en cambio un erizo…

Pero algo pasa cuando se le da la vuelta a la estructura, porque resulta que no funciona la doble negación; ni funciona ni es correcta.
*Nunca no tendré una musaraña como animal doméstico.
*Tampoco no lo recomiendan los expertos. 

*Ninguno no va a hacerme cambiar de opinión.

Tampoco funciona si para negar el segundo verbo va la construcción sin que.
*No publico ni una entrada sin que no me la corrija Nuria.
No publico ni una entrada sin que me la corrija Nuria.

Más problemas dan otras estructuras muy parecidas.
♦ Gertrudis no para de hablar hasta que no le dices que vas a tener que colgar.
No bebas agua del botijo hasta que no llegue Honorio con el anís.

O sea que si tú no le dices a Gertrudis que tienes que colgar porque se te queman las acelgas, ella no para de hablar. Por otra parte, tienes que esperar a que Honorio le ponga anís al botijo para poder beber (como sabe todo el mundo que ha tenido botijo). Ahora bien, en ambas oraciones se puede quitar el segundo no y el significado no cambia; es más, puede que la sintaxis sea más lógica:
♦ Gertrudis no para de hablar hasta que le dices que vas a tener que colgar..
No bebas agua del botijo hasta que llegue Honorio con el anís.

Esa estructura sintáctica no es incorrecta y sobre su conveniencia hay tres opiniones: 1) que sí (o sea, que es la más natural); 2) que no (o sea, que hay evitarla); y 3) que ya cada cual verá lo que hace (o sea, que añade énfasis, que se usaba más antiguamente que ahora, que si no se percibe como necesaria mejor evitarla…).

En otros casos solo hay una negación pero parece sobrar; y no es así. Ocurre en algunas estructuras exclamativas que un no es un gran :
♦ ¡Cuántos sabios consejos no nos darán los divertidos Palabras Mayores en su libro 199 recetas infalibles para expresarse bien!
Son tan hermosas las Galápagos que por poco no me quedo a vivir.

A pesar de esos noes, sostengo que en ese libro hay 199 sabios consejos y que los dan unos sabios; y también afirmo que no me quedaré a vivir en las Galápagos, aunque no será por falta de ganas; ¡no ni nada!


1 Ese negar dos veces para afirmar se llama negación expletiva o espuria y es un caso particular de pleonasmo.

Para lo que no sirve un desde 

Cada palabra tiene su significado y su función y, si bien es cierto que algunas son polivalentes y muy flexibles, los textos ganan claridad y elegancia cuando cada mochuelo está en su olivo. Así, lo que en algún momento resultó ingenioso y muy expresivo ha pasado a ser el mosquito tigre de la sintaxis: el uso de la preposición desde para introducir un complemento circunstancial que no es de lugar ni de tiempo, o, lo que es peor, para convertir el sujeto en complemento circunstancial. Esto lo escribo desde mediante un ordenador, desde el con cariño, desde basándome en mi experiencia, desde en mi humilde opinión, que lanzo urbi et orbi desde una ciudad al lado del mar.

Desde la sinceridad Para ser sincera, creo que no solo resulta cansino y pedante, sino que es incorrecto ese uso de desde, por lo que desde los gabinetes de comunicación de los partidos harían bien en darles un repasillo de gramática a sus representantes (y a sus escribientes). También desde las direcciones de los medios de comunicación deberían preocuparse del abuso de la preposición con el que desde hace tiempo creen darle a su discurso un tono original y distinguido. De hecho, desde de los redactores debería salir la decisión de escribir desde la con responsabilidad y en base al  a partir del conocimiento de la lengua y el respeto por ella. (En base a es el caracol manzana de la sintaxis).

A fin de cuentas son solo veintitrés preposiciones; no cuesta tanto aprender para qué sirve cada una. Sí, antes eran diecinueve. A las clásicas: a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, so, sobre, tras, se añaden durante, mediante, versusvía; incluso hay quien incorpora pro. A cambio, casi no hace falta dominar el uso de cabe y so, porque las pobres están en vías de extinción.

La coma (y 4, antes de y)

Esta va a ser la última entrada dedicada a la coma (ya era hora, sí) y va a tratar el pesadísimo asunto de la coma antes de conjunción copulativa o disyuntiva.

La doctrina tradicional es que antes de conjunciones copulativas y disyuntivas nunca va coma; y, claro, ese nunca hace que casi cualquier doctrina valga poco. Así que vamos a dejarlo en que casi nunca va y veamos ejemplos de uso incorrecto o innecesario; y otros de comas muy bien puestas delante de conjunciones copulativas. Antes de empezar, vale la pena recordar que las conjunciones copulativas son y (y su variante e), ni, que, y que la disyuntiva es o (y su variante u), y así, como el que no quiere la cosa, en este párrafo ya van unos cuantos ejemplos de coma antes de y.

Como punto de partida hay que pensar que cuando la conjunción y está entre dos oraciones las une, así que no hay motivo para separarlas con una coma.
Va a por bebidas, y entre ellas trae un orujo de cerezas que no hay quien se beba. 
Va a por bebidas y entre ellas trae un orujo de cerezas que no hay quien se beba.

En la frase anterior cabe la posibilidad de considerar que hay un inciso, que irá entre comas; pero entre dos, que abrirán y cerrarán el inciso, no antes de la conjunción.
Va a por bebidas y, entre ellas, trae un orujo de cerezas que no hay quien se beba.

A pesar de una especie de leyenda que se extiende, impulsada por los calcos del inglés, el principio general rige aunque el sujeto de las dos oraciones sea distinto. Vamos a repetirlo porque hay cierto empeño en que no sea así: que dos oraciones unidas por la conjunción copulativa tengan distinto sujeto no es motivo para poner una coma antes de la conjunción.
♦ La tía Agustina hacía las mejores longanizas de la provincia y la tía Peregrina era imbatible con las morcillas.
♦ Estoy pensando en irme de vacaciones a Túnez y Grecia también es una buena opción. Ni los tunecinos son asesinos ni los griegos unos apestados.

Muy bien, y ahora que está claro el patrón general, veamos casos en los que puede, y a veces debe, ir una coma antes de una conjunción copulativa o disyuntiva.

— Es frecuente, aunque no obligatorio, poner una coma delante de la conjunción si la primera oración es larga.
Las dos bandas de música que patrocinaba la empresa de alpargatas del pueblo se ofrecieron a participar en las fiestas de aquel año que llovía tanto que no pudieron sacar la virgen en procesión por miedo de que se le estropeara el manto bordado en oro, y el que al final decidió cuál salía fue el del trombón, que tocaba en las dos.
¿Que cómo de larga ha de ser una oración para considerarla larga? ¡Qué buena pregunta!

— Cuando esa y significa pero. En este caso la coma es optativa.
∼ Mi amiga se ha ido a vivir a París, y su novio se ha quedado aquí.
∼ Mi amiga se ha ido a vivir a París y su novio se ha quedado aquí.

— Cuando la conjunción une todo lo que va detrás con todo lo que va delante; dicho de otra manera, cuando antes de la y hay otra y.
Se fueron los suevos y los alanos y llegaron los godos. Pretendían conquistar el reino y cambiarlo todo y establecer su poder. 
Se fueron los suevos y los alanos, y llegaron los godos. Pretendían conquistar el reino, y cambiarlo todo y establecer su poder. 

— También se escribe coma antes de la conjunción si lo que la precede es una enumeración y lo que va después no es un elemento de esa enumeración.
♦ Ampliaron la aceras, cambiaron el pavimento, pusieron farolas nuevas, adecentaron las paredes, y ahora la ocupa la terraza de un bar.
♦ Han privatizado servicios sanitarios, han entregado el control de puertos y aeropuerto a consorcios privados, han dejado que los centros religiosos acaparen una buena parte de la enseñanza, les han dado privilegios inusitados a las eléctricas, les han regalado el agua a los oligopolios, y se extrañan de que esperemos como agua de mayo opciones políticas nuevas.

Los parecidos de esta entrada con la realidad no son mera coincidencia: la longaniza de la tía Agustina y las morcillas de la tía Pere eran memorables.

Y ante la duda, las comas mejor echarlas de menos que de más.

La coma (3, entre oraciones)

En la anterior dosis de atutía anuncié que la siguiente sería el ungüento para separar oraciones simples que forman una compuesta. Pues aquí va.

El principio general es que siempre que la oración subordinada vaya delante de la principal, se pone una coma entre ellas.
Aunque parezca que lo de las comas es un lío, acabas cogiéndole el tranquillo.
Si esperas encontrar normas claras y sencillas, olvídate de aprender a puntuar.

Puede servir de pista que estos ejemplos se parecen mucho a los del apartado «Separar un complemento adelantado de la oración» de la entrada anterior. Esa misma pista lleva a pensar que si las dos oraciones que forman la compuesta estuvieran en el orden inverso (la principal antes que la subordinada), no habría coma de separación.
Acabas cogiéndole el tranquillo aunque parezca que lo de las comas es un lío.
Olvídate de aprender a puntuar si esperas encontrar normas claras y sencillas.

Ahora bien, en las oraciones compuestas en las que una introduce una restricción, una salvedad o una objeción a la otra, va coma entre ambas, independientemente del orden.
No quería comer más regaliz, salvo que trajeran el rojo. Aunque teniendo en cuenta el atracón que se había dado, era mejor que dejara de comer. Le habían dicho que la merienda iba a ser ligera, pero no se imaginaba que solo hubiera chuches y vino. Si bien le gustaban ambas cosas, le parecía un surtido raro para un entierro.

Para no poner más tecnicismos gramaticales, baste decir que ese tipo de oraciones van introducidas por: salvo, menos, excepto, pero, mas, si bien, aunque, sin embargo, sino. ¡Bien!, esa lista es muy útil, salvo que la última conjunción, sino, no va precedida de coma cuando significa algo así como ‘más que’, ‘salvo’, ‘excepto’, ‘aparte de’. Y ya es raro, puesto que antes de salvo y excepto sí va coma; lo dice la Ortografía de la RAE, así que reclamaciones al maestro armero.
No plantaría más flores sino geranios blancos.
  (= No plantaría más flores aparte de geranios blancos).

También va coma en oraciones compuestas en las que la segunda expresa una consecuencia de la primera. Se reconocen porque la consecuencia suele ir introducida por de manera que, así que, conque.
Es 15 de abril, así que la tarde la dedicaré a hacer la declaración trimestral del IVA.

Y cuando una oración explica la causa de lo que dice la otra, se distinguen dos casos, uno con coma y el otro sin ella:
No se vendrá de cañas; está haciendo el IVA, porque es 15 de abril.
No se vendrá de cañas; está haciendo el IVA porque es 15 de abril.

El primer ejemplo dice que como yo sé que el 15 es el último día para presentar la declaración trimestral del IVA, deduzco que mi amigo está preparando el trámite y no saldrá. En ese caso el porque no introduce una explicación real, por eso está separado por una coma. El segundo ejemplo dice que la razón de que esté haciendo el IVA es que es 15 de abril; es una explicación real de la causa y por eso no va precedida de coma.

Si de lo que se trata es de poner orden al decir que puede pasar una cosa u otra (oraciones distributivas), nada mejor que una coma. También son necesarias en un tipo especial de esas oraciones: en las que interviene la expresión no solo… sino que.
Bien salga un geranio, bien brote una tomatera, la terraza quedará muy lucida. No solo estará bonita, sino que resultará acogedora.

Seguro que hay algún caso que no sale en esta entrada ni en las otras que tratan de la coma (aún falta una dedicada a la muy conflictiva, o no tanto, relación entre coma y conjunciones copulativas y disyuntivas) que hace bailar las comas. A cualquiera que escriba le saldrán decenas de frases en las que dudará si poner o no una coma. Es más, ante un mismo texto, dos personas con sólidos conocimientos de puntuación y con muy buen gusto en la redacción tendrán opiniones distintas sobre la mejor solución.
Si lo sé, no vengo. Si lo sé me quedo.

Nadie puede decir que una de esas dos oraciones está bien puntuada y la otra no; ni siquiera que una esté mejor puntuada que la otra. Depende del gusto del redactor, del estilo del texto en el que se encuentren y de otros factores subjetivos y sutiles que no se pueden someter a normas estrictas.

Conozco un excelente corrector que habla de la puntuación consciente (no de la normativa) y otro que mantiene que quien escribe (y no digamos quien corrige) puede interpretar la norma y adaptarla a sus necesidades expresivas. Pues esa es la cuestión. La puntuación tiene algunas normas y muchas recomendaciones, pero como el catálogo de situaciones es infinito es posible saltarse las unas y las otras; eso sí, si se conocen al dedillo y no se olvida que una coma puede cambiar el significado; mira si no qué fácil es pasar de sinvergüenza que compra políticos a politógo con dotes adivinatorias.
Tras las elecciones, han cambiado el alcalde como les dije.
Tras las elecciones, han cambiado el alcalde, como les dije.