Pronombres andarines

En español hay palabras que viajan de un lado a otro de la oración sin problema ni de sintaxis ni de comprensión. Por ejemplo, los pronombres que hacen de complemento directo o indirecto tienen una gran libertad de movimientos; grande, sí, pero de ahí a largarse de parranda…
Vanesita díjole a su mamá que no obligárala a se comer los macarrones, que rodaballo mejor. La opinión del pobre rodaballo no conócese; sus sentimientos menosprecian los.

No hace falta un curso de sintaxis para recomponer ese texto con los pronombres en su sitio (cierto, algunos están en su sitio… pero varios siglos atrás, con permiso de los asturianos).
Vanesita le dijo a su mamá que no la obligara a comerse los macarrones, que rodaballo mejor. La opinión del pobre rodaballo no se conoce; sus sentimientos los menosprecian.

Y tristemente famoso es aquel se sienten, ¡coño!, que, salvo que se quiera indicar una variante local de habla propia de ciertas áreas o condiciones (más cerca del cachirulo que del tricornio), debería ser siéntense, ¡coño!

En cambio, para indicar lo contrario, el pronombre va en otra posición.
No siéntense.
No se sienten.  

También produce extrañeza, incluso en un acto de habla muy informal, algo así:
Al se la beber, se le atragantó la horchata y no veas la que montamos en la heladería.
Al bebérsela, se le atragantó la horchata y no veas la que montamos en la heladería.

Sin embargo, otros bailes de pronombres no sobresaltan ni los ojos ni los oídos.
♦ Le tengo que hacer el rodaballo a la niña, nada de macarrones, que me puede montar un pollo si se los vuelvo a poner.
♦ Tengo que hacerle el rodaballo a la niña, nada de macarrones, que puede montarme un pollo si vuelvo a ponérselos.

Aunque algunas danzas exigen demasiadas contorsiones de las ternillas de la lengua.
Pensaba pasar a os explicar esas contorsiones y quería os las empezar a detallar.
♦ Pensaba pasaros a explicar esas contorsiones y os las quería empezar a detallar.
♦ Os pensaba pasar a explicar esas contorsiones y quería empezároslas a detallar.
♦ Pensaba pasar a explicaros esas contorsiones y quería empezar a detallároslas.

De los ejemplos precedentes, el primero le chirriará a cualquiera y, desde luego, no lo escribiría nadie. Sin embargo, estructuras como las de los ejemplos segundo y tercero no les producirán extrañeza a la mayoría de los hablantes y lectores. Ahora bien, quizá pierdan fuste al compararlas con la cuarta forma de expresar lo mismo. La razón es que en la última los pronombres van con el verbo que les corresponde.

El verbo pensar no tiene en esa oración complemento indirecto, tampoco el verbo pasar, pero sí el verbo explicar; por eso el lugar óptimo del pronombre os es detrás de este y unido a él: explicaros; lo mismo ocurre con detallároslas.  Lo que ocurre es que así se forman palabras largas y un poco trabalenguas, de manera que en el habla se tiende a trocearlas y mover los pronombres (y eso es una pista para darle rasgos de oralidad a un texto o quitárselo cuando no le convienen tales rasgos).

Aquí, sin embargo…
Ni rastro de rodaballo en la pescadería. Me lo toca pescar.
Ni rastro del rodaballo en la pescadería. Me toca pescarlo.

Un pronombre que cuesta mantener quieto es el de los verbos pronominales (me escaqueo del asunto del rodaballo) y se mueve mejor que cuando es complemento (me toca = tocar a mí ≠ tocarme). Además, por lo general, el pronombre del verbo subordinado (cocinarlo) puede ir al principal, pero no al revés.
No me quiero escaquear; toca pescármelo. Lo quiero cocinar. 
No quiero escaquearme; me toca pescarlo. Quiero cocinarlo. 

 Por otra parte, mover el pronombre puede cambiar el significado.
♦ Te voy a hacer unas preguntas que ayudarán a comprenderte.
♦ Voy a hacerte unas preguntas que te ayudarán a comprender.
♦ Voy a hacerte unas preguntas que te ayudarán a comprenderte.

A veces entiendes el texto, pero tienes que echar un rato pensándolo. Eso ocurre con algunas perífrasis verbales y está explicado en su sitio, pero aquí va un repasito:
Se fue contemplando que el rodaballo no se prestara a los fines de la familia.
¿Hay alguien que abandona un lugar, pensando en sus cuitas con el rodaballo? ¡Nooo!
Se contemplaba que el rodaballo no se prestara a los fines de la familia.

Y es que en español ir e irse tienen diferente significado y, además, irse no forma perífrasis verbales, pero ir, sí y, en ese caso, no indica desplazamiento, sino que algo va a empezar. Las lenguas —sus hablantes— tienden a economizar recursos, así que usan las mismas piezas para varios significados y funciones; eso no obstaculiza la comunicación, pero sí las explicaciones gramaticales.

Y, una vez más, el registro oral, sobre todo en algunos contextos, es bastante libre…
♦ Mari, Mari, ¡no vas a creértelo! Esos zapatos vas a poder ponértelos para la boda.
♦ Mari, Mari, ¡no te lo vas a creer! Esos zapatos te los vas a poder poner para la boda.
♦ Mari, Mari, ¡no te lo vas a creer! Esos zapatos vas a podértelos poner para la boda.

Pero nada de ¡no vas a te lo creer! ni de ¡no vástelo a creer!

También conviene observar cuál de los dos verbos que van seguidos es impersonal, ya que en algunas posiciones el pronombre se queda raro:
No puede entrarse en la pescadería porque está todo el pescado vendido.
No se puede entrar en la pescadería porque está todo el pescado vendido.

En noviembre empezaba a pensarse en el besugo navideño.
En noviembre se empezaba a pensar ya en el besugo navideño.                                     

Y otras veces no hay quien lo mueva de su sitio.
Si los pulpitos han dejado convivirse con su caldo tres horas, quedarán duros.
Si los pulpitos se han dejado convivir con su caldo tres horas, quedarán duros.

Y para tardes de tedio, nada como hacer que los pronombres bailen por el texto a ver qué efecto expresivo se consigue, porque yo…
… no lo sé explicaros mejor.
… no os sé explicarlo mejor.
… no os lo sé explicar mejor.
… no sé explicároslo mejor.

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Complementos a pares

Un día cualquiera, en cualquier lugar de la hispanofonía (mayormente de España) puede sonar en boca de hablante.
Le he pegao un viaje al jamón que se ve el hueso.

Sin embargo, si el mismo hablante se pone a escribirlo, es muy probable que la oración se convierta en.
He pegado un viaje al jamón que se ve el hueso.

Habrá quien haya pensado: «Pues es verdad que, cuando se reproduce un texto hablado, incluso si es de registro informal y se pretende ser verosímil, los participios ya no suenan como se dicen». Y siendo eso verdad, esta dosis de atutía sirve para remediar otra dolencia: la desaparición del pronombre que duplica el complemento, indirecto en el ejemplo.

Es frecuente tildar a ese pobre le de pleonasmo (como si pleonasmo fuera el segundo nombre de Belcebú; pero eso es tema para otra dosis) y querer eliminarlo de todos los papeles a este lado del cinturón de Kuiper. Y resulta que está bien y en su sitio.

Para que quede claro: la duplicación del complemento indirecto (CI) mediante un pronombre átono es posible siempre y, en algunos casos, obligatoria. La duplicación del complemento directo (CD) está más limitada. Eso lo dice el DPD y esta humilde dispensadora de remedios lo suscribe.
Dijo a Febe que mejor lo dejaban. No se había atrevido a contar a sus padres que era de Saturno.
Le dijo a Febe que mejor lo dejaban. No se había atrevido a contarles a sus padres que era de Saturno.

Sí, con a Febe queda claro sobre quién recae la acción y el le no añade información, pero es la forma natural de formar esa frase en español y, por si alguien no se había dado cuenta, hay muchas palabras que se dicen o escriben a pesar de que no añaden información (por ejemplo, la mayoría de los adverbios). Así que en un texto elegante, culto y bien construido habrá un pronombre que duplique el CI.
Los marcianos van a recriminar a los terráqueos que el bicing debería ser platilling.
Los marcianos van a recriminarles a los terráqueos que el bicing debería ser platilling.

Y a menudo también habrá un pronombre que duplique el CD, como el la que no sobra aunque ya esté la cabeza en la oración siguiente:
—Yo la cabeza la voy a tener siempre mala —le aclaró Juanita a su amiga cuando les preguntaron a ellas si las pescadillas que quedaban iban a quedárselas o se las ponían a la otra señora.
Pasatiempo: localice en ese fragmento las cuatro repeticiones mediante pronombre de un complemento (directo o indirecto). Las cuatro son correctas, propias del habla culta y de lo más lucidas en un texto escrito.

Esas duplicaciones del complemento, que la mayoría de los hablantes hacen de forma natural si bien sienten la necesidad de evitar por escrito, responden a unas reglas o patrones. Ahí van.

Si el complemento tónico (el principal) va después del verbo, la duplicación del CI es optativa y habitual.
⇒ Es obligatoria con gustar, encantar, complacer, molestar, interesar, divertir, cansar…
⇒ Suelen exigir duplicación los verbos de afección psíquica o física, excepto si el CI es un cuantificador universal: todo, todo el mundo, todos, nadie.
♦ Daba argumentos a sus enemigos. Ellos habían contado a su madre la verdad y eso no interesó a su padre. La decisión gustó a todos, pero molestó a los primos no enterarse los primeros.
Les daba argumentos a sus enemigos. Ellos le habían contado a su madre la verdad y eso no le interesó a su padre. La decisión les gustó a todos, pero les molestó a los primos no enterarse los primeros.

A veces la duplicación del CD es obligatoria (ni te das cuenta de que la haces).
⇒ El CD tónico es todo (-a, -os, -as).
Nada menos que siete planetas nuevos. Ha descubierto todos el mismo astrónomo.
Nada menos que siete planetas nuevos. Los ha descubierto todos el mismo astrónomo.

⇒ El CD tónico es artículo + numeral; y más si el referente es animado.
Los ha descubierto todos el mismo astrónomo y ha bautizado a los siete con el mismo nombre.
Los ha descubierto todos el mismo astrónomo y los ha bautizado a los siete con el mismo nombre.

⇒ En el registro hablado y en Hispanoamérica es frecuente, y correctísma, la duplicación enfática.
Veo un poco rocosos esos planetas para ir a la playa.
Los veo un poco rocosos esos planetas para que sus playas se pongan de moda.

Ahora bien, si el tónico va después del verbo y no es un pronombre, la duplicación del CD casi nunca es posible.
Lo compras un móvil y te lo piensas más que si las fueras a cambiar las gafas.
Compras un móvil y te lo piensas más que si fueras a cambiar las gafas.

En dos casos es obligatorio duplicar el CI y el CD (no necesariamente los dos a la vez) mediante sendos pronombres átonos..
⇒ Si el complemento tónico también es pronombre.
Dio a nosotros las llaves del apartamento de la enana roja, por si queremos ir a pasar el finde.
Nos dio a nosotros las llaves del apartamento de la enana roja, por si queremos ir a pasar el finde.

Sobornaron a él para que les diera permiso de obras en las Nebulosas Alligator.
Lo sobornaron a él para que les diera permiso de obras en las Nebulosas Alligator.

⇒ Si el tónico va antes que el verbo, aunque no sea un pronombre.
A Hidrógenez hemos puesto en control de calidad de meteoritos y en la Tierra a nuestra empresa quitan las condritas de las manos.
A Hidrógenez lo hemos puesto en control de calidad de meteoritos y en la Tierra a nuestra empresa le quitan las condritas de las manos.

Y una derivada importante de la duplicación del CI, puesto que ya es una plaga saltarse la obligada concordancia de los pronombres con su referente.
Yo le doy un golpe a la impresora para desatascarla. Le expliqué esa solución a los técnicos y me dijeron que hacen lo mismo, aunque a los clientes le dicen que la solución es llamar al servicio técnico.
Yo le doy un golpe a la impresora para desatascarla. Les expliqué esa solución a los técnicos y me dijeron que hacen lo mismo, aunque a los clientes les dicen que la solución es llamar al servicio técnico.

La próxima dosis de atutía le proporcionará a los obsesos de los pronombres algunas pistas sobre su ubicación.
La próxima dosis de atutía les proporcionará a los obsesos de los pronombres algunas pistas sobre su ubicación.

Abuso de a nivel dehasta

En un texto no todo lo que es correcto es elegante. ¡Ea, ya lo he dicho!

A(L) NIVEL DE

La locución a/al nivel de es correcta cuando expresa noción de altura, real o metafórica.
Al nivel de la calle instalaron bolardos para que la gente no deje el coche tirado donde primero le pilla. Lo decidieron a nivel de concejales.

Todo en el párrafo anterior es correcto, pero la redacción es un horrorismo; solo le falta algún lo que viene siendo/lo que es. Tal que así: Al nivel de la calle instalaron lo que vienen siendo bolardos para que la gente no deje el coche tirado donde primero le pilla. Lo decidieron a nivel de todo lo que son concejales.

Habrá quien opine que en esa frase no hay que corregir nada porque todo se ajusta a la norma e, incluso, a usos y costumbres, pero yo creo que se produce una erupción volcánica cada vez que alguien escribe a nivel de. Lo bueno es que con una preposición corriente y el artículo la frase queda elegante y comprensible.
En la calle instalaron bolardos para que la gente no deje el coche tirado donde primero le pilla. Lo decidieron los concejales. 

Y si se repite la tentación de poner un a nivel de, hay unas cuantas soluciones.
A nivel estatal se está implementando una intervención a nivel de centros sanitarios que dispensan atención a nivel quirúrgico. A nivel de prestaciones, los cambios van a ser para peor; pero es que no hay cambio a nivel de las nuevas políticas que haya sido para mejor.

En ese engendro hay alternativas elegantes para todos los a nivel de; por ejemplo:
A nivel estatal >> En (todo) el Estado / En (todo) el país
a nivel de centros >> en los centros / en el ámbito de los centros
atención a nivel quirúrgico >> atención Ø quirúrgica
A nivel de prestaciones >> Con respecto a las prestaciones
a nivel de las nuevas políticas >> entre las nuevas políticas

Y la frase quedaría feúcha pero no horrorosa; tal que así:
En todo el Estado se está implementando aplicando una intervención en los centros sanitarios que dispensan atención Ø quirúrgica. Con respecto a las prestaciones, los cambios van a ser para peor; pero es que no hay cambio entre las nuevas políticas que haya sido para mejor.

 

HASTA

Otro vicio que delata a un redactor pretencioso o a un traductor demasiado pegado al original es el uso de la preposición hasta introduciendo, sin que sea necesario, algún complemento en la oración.
Rodolfo perdió hasta veinte kilos de peso gracias a que se pasaba hasta una semana entera sin comer. Se quedó hecho un figurín y a cada paso amagaba un saltito y daba hasta dos vueltas de campana. Con su nueva vocación de saltimbanqui consiguió recorrer los teatros de hasta treinta y siete países.

A ver, o perdió veinte kilos o perdió otra cantidad. ¿Y vueltas de campana? Daría ninguna, una o dos; o tres si entrenaba mucho. ¿Y los países visitados? Serían doce u ocho; o los treinta y siete proclamados. La frase quedaría menos cargante así:
Rodolfo perdió veinte kilos de peso gracias a que se pasaba hasta una semana entera sin comer. Se quedó hecho un figurín y en cuanto amagaba un saltito daba dos vueltas de campana. Con su nueva vocación de saltimbanqui consiguió recorrer los teatros de treinta y siete países.

En hasta una semana la preposición tiene sentido, ya que indica que pasaba varios días sin comer y el periodo máximo era una semana, pero en ninguna de las otras tres ocasiones es necesaria ni aporta nada. La melonada está extendiéndose por dos vías: una es el (mal) periodismo que en vez de contrastar la información tira de imprecisiones para no pillarse los dedos (un abrazo, respetados periodistas); la segunda es traducir (mal) calcando la expresión up to (un beso, admirados traductores).

No parece que nadie vaya a recibir una descarga eléctrica cada vez que use un a nivel de o un hasta de más, pero por si los dípteros, ¿un repasito a los textos?