El principio, el camino y el final

Las locuciones son un inventazo. Se reúnen varias palabras y así, juntas, tienen un significado que poco o nada tiene que ver con el de cada una de ellas por separado; entonces desempeñan el papel de una preposición, de un adverbio, de un adjetivo (de tomo y lomo, como una cabra, sano y salvo) o de un sustantivo (el qué dirán, carne de cañón, piel de gallina). Sustantivas y adjetivas no hay muchas, pero preposicionales y adverbiales son unas cuantas; con cualquier cosita (y quien dice cosita dice palabra) se hace una de lo más expresiva; es más: con algunas palabras se hacen varias por el procedimiento de cambiarle la guarnición. Los malentendidos (ni malos entendidos ni malosentendidos) empiezan cuando se intercambia la guarnición; y eso es lo que ocurre a menudo.

PARA EMPEZAR, LOS PRINCIPIOS

Es improbable que confundir las diversas locuciones adverbiales que se forman con principio/principios sea la causa de una guerra mundial, pero como no es difícil distinguirlas y usarlas bien (más que nada por entendernos), aquí va una guía.
♦ al principio / a los principios = Al empezar lo que sea.
♦ a principio / a principios = En los primeros días de un periodo.
♦ en principio = Lo que se dice a continuación se admite con reservas, como para seguir avanzando, pero con poca convicción o de manera provisional.
♦ desde un principio = Desde que empezó no ha habido cambios.

Desde un principio la salamanquesa dejó claro que solo iba a por los mosquitos. Al principio solo se comía los pequeños, esos corrientes, si bien no descarto que termine zampándose los mosquitos tigre que aparecieron a principios de verano. En principio no va a meterse con las hormigas, pero ellas no paran de correr.

¿Y si las intercambiamos? Pues hay que contar otra historia.
Al principio la salamanquesa dejó claro que su objetivo eran los mosquitos, pero luego cambió de opinión. En principio solo iba a cazar  los pequeños, esos corrientes, y las hormigas se confiaron aunque ella desde un principio tuvo otras intenciones y a principios de verano ya se había zampado todas las hormigas.

DANDO VUELTAS POR LOS CAMINOS

Con camino se forma varias locuciones: ponerse en camino (locución verbal) y camino de (locución preposicional) son casi equivalentes e indican que alguien emprende un desplazamiento, la primera, o que está yendo a algún sitio, la segunda. En cambio, de camino (locución adverbial) dice que algo se hace de paso, aprovechando la ocasión. Y llevar camino de algo (locución verbal) significa que todo apunta a que se logrará.
Obdulia está de camino al bar; o sea que lleva camino de la botella de tequila. Sí, claro, en camino recogerá a su compañero de copas.
Obdulia está en camino al bar; o sea que está camino de la botella de tequila. Sí, claro, de camino recogerá a su compañero de copas.

PARA ACABAR, LOS FINES Y LOS FINALES

Como los principios, los fines y los finales cambian la historia.
♦ a fin / a fines = a final = a finales de = En los últimos días de un periodo; es la otra punta de a principio / a principios.
♦ 
al fin = Parecía que no iba a llegar el momento, pero ya no hay obstáculos.
♦ a fin de (que) = con el fin de (que) = Con el objetivo, para (esta no es adverbial, es de otro tipo, pero lo que importa para usarla bien es saber lo que significa).
♦ a fin de cuentas = en fin = En resumen; en pocas palabras.
♦ por fin = ¡Ya era hora!; ¡menos mal que…!
♦ finalmente = En último lugar.

A fin de mes la albahaca había sobrevivido al calor y, al fin, iba a tener suficientes hojas para aderezar una buena ensalada de tomate. Iba a usarlas a fin de que el aroma recordara los cerros mediterráneos. Comemos por los ojos, sí, pero, en fin, el sabor es olor y por fin la atención a la macetita iba a tener su recompensa. Le pondría un poco de sal y aceite y, finalmente, las hojas, enteras y ya muertas, de la albahaca.

¿Y si las intercambiamos? Pues sí, hay que contar otra historia.
A fin de que la albahaca sobreviviera a finales de junio, con aquel calor, la puso bajo el voladizo de la ventana. Al fin había encontrado un sistema para que no se quemaran las hojas. Se supone que las labiadas no son muy exigentes; en fin, con un poco de agua y de sombra iba que chutaba. Finalmente, consiguió que aprendiera a llegar al grifo y por fin podría olvidarse de regar la macetita. 

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Abuso de a nivel dehasta

En un texto no todo lo que es correcto es elegante. ¡Ea, ya lo he dicho!

A(L) NIVEL DE

La locución a/al nivel de es correcta cuando expresa noción de altura, real o metafórica.
Al nivel de la calle instalaron bolardos para que la gente no deje el coche tirado donde primero le pilla. Lo decidieron a nivel de concejales.

Todo en el párrafo anterior es correcto, pero la redacción es un horrorismo; solo le falta algún lo que viene siendo/lo que es. Tal que así: Al nivel de la calle instalaron lo que vienen siendo bolardos para que la gente no deje el coche tirado donde primero le pilla. Lo decidieron a nivel de todo lo que son concejales.

Habrá quien opine que en esa frase no hay que corregir nada porque todo se ajusta a la norma e, incluso, a usos y costumbres, pero yo creo que se produce una erupción volcánica cada vez que alguien escribe a nivel de. Lo bueno es que con una preposición corriente y el artículo la frase queda elegante y comprensible.
En la calle instalaron bolardos para que la gente no deje el coche tirado donde primero le pilla. Lo decidieron los concejales. 

Y si se repite la tentación de poner un a nivel de, hay unas cuantas soluciones.
A nivel estatal se está implementando una intervención a nivel de centros sanitarios que dispensan atención a nivel quirúrgico. A nivel de prestaciones, los cambios van a ser para peor; pero es que no hay cambio a nivel de las nuevas políticas que haya sido para mejor.

En ese engendro hay alternativas elegantes para todos los a nivel de; por ejemplo:
A nivel estatal >> En (todo) el Estado / En (todo) el país
a nivel de centros >> en los centros / en el ámbito de los centros
atención a nivel quirúrgico >> atención Ø quirúrgica
A nivel de prestaciones >> Con respecto a las prestaciones
a nivel de las nuevas políticas >> entre las nuevas políticas

Y la frase quedaría feúcha pero no horrorosa; tal que así:
En todo el Estado se está implementando aplicando una intervención en los centros sanitarios que dispensan atención Ø quirúrgica. Con respecto a las prestaciones, los cambios van a ser para peor; pero es que no hay cambio entre las nuevas políticas que haya sido para mejor.

 

HASTA

Otro vicio que delata a un redactor pretencioso o a un traductor demasiado pegado al original es el uso de la preposición hasta introduciendo, sin que sea necesario, algún complemento en la oración.
Rodolfo perdió hasta veinte kilos de peso gracias a que se pasaba hasta una semana entera sin comer. Se quedó hecho un figurín y a cada paso amagaba un saltito y daba hasta dos vueltas de campana. Con su nueva vocación de saltimbanqui consiguió recorrer los teatros de hasta treinta y siete países.

A ver, o perdió veinte kilos o perdió otra cantidad. ¿Y vueltas de campana? Daría ninguna, una o dos; o tres si entrenaba mucho. ¿Y los países visitados? Serían doce u ocho; o los treinta y siete proclamados. La frase quedaría menos cargante así:
Rodolfo perdió veinte kilos de peso gracias a que se pasaba hasta una semana entera sin comer. Se quedó hecho un figurín y en cuanto amagaba un saltito daba dos vueltas de campana. Con su nueva vocación de saltimbanqui consiguió recorrer los teatros de treinta y siete países.

En hasta una semana la preposición tiene sentido, ya que indica que pasaba varios días sin comer y el periodo máximo era una semana, pero en ninguna de las otras tres ocasiones es necesaria ni aporta nada. La melonada está extendiéndose por dos vías: una es el (mal) periodismo que en vez de contrastar la información tira de imprecisiones para no pillarse los dedos (un abrazo, respetados periodistas); la segunda es traducir (mal) calcando la expresión up to (un beso, admirados traductores).

No parece que nadie vaya a recibir una descarga eléctrica cada vez que use un a nivel de o un hasta de más, pero por si los dípteros, ¿un repasito a los textos?

Juntas o separadas -y 3-

Nada hay más fácil que escribir por qué y que el corrector automático te lo convierta en porque. La verdad es que muy pocas veces el corrector automático trabaja tanto, así que para que no tengas que ampararte en que cayó un meteorito y con el susto tuviste un lapsus calami, aquí van algunas pistas para no meter la pata con palabras muy comunes.

Hay un trío mortífero de términos, conque conviene dominarlos porque cambiará tu sino si no sabes con qué palabras expresarte ni por qué son distintas; con que metas la pata en una ya habrás hecho bastante por que se deteriore tu imagen de docto escribano. ¿Sientes angustia cuando el pulgar va en caída libre sobre la barra espaciadora? Pues una dosis de atutía es el mejor tranquilizante.

ANGUSTIANTE 1: PORQUE, PORQUÉ, POR QUE, POR QUÉ

♦ Porque, en una sola y sin tilde
−Va en frases afirmativas e introduce una explicación.
Los dinosaurios se extinguieron porque cayó un meteorito en la Tierra.

♦ Porqué, en una sola y con tilde
−Es un sustantivo (= el motivo). Siempre lleva un determinante (el porqué, un porqué) y tiene plural (los porqués).
Si aún no sabes el porqué de la extinción de los dinosaurios es que no prestas atención.

♦ Por que, en dos y sin tilde
−Puede ser la suma de preposición y pronombre relativo. Necesita un antecedente y queda mejor con artículo. Se reconoce porque siempre se puede escribir por el/la, los/las, cual/cuales.
Los pantanos por [los] que deambulaban los dinosaurios tenían muchos helechos. Las plantas por [las] que se pirraban eran helechos.

−También puede ser la suma de la preposición por obligada por el verbo  y la conjunción que introduciendo una oración subordinada con el verbo en indicativo.
Gonzalo quiere patentar un dinosaurio caracterizado por que tiene ribosomas que reciben la información a través de Seur en vez de mediante el ARNm.
El truco para reconocerlo es hacer desaparecer la conjunción.
Gonzalo quiere patentar un dinosaurio caracterizado por tener ribosomas que…

♦ Por que, en una o en dos y sin tilde
Puede expresar finalidad; o sea, podría sustituirse por para que. Después va un verbo en subjuntivo. Lo malo es que se interpreta de dos maneras y eso permite dos escrituras. Bien mirado, no es tan malo, porque no hay manera de equivocarse.

−En este caso es la suma de una preposición y una conjunción.
Estudio los dinosaurios por que avance la ciencia. Los dinosaurios querían que hubiera helechos por que se mantuviera el ecosistema.

−Se escribe en una sola palabra si se considera conjunción de finalidad.
Estudio los dinosaurios porque avance la ciencia. Los dinosaurios querían que hubiera helechos porque se mantuviera el ecosistema.

♦ Por qué, en dos y con tilde
−Sirve para preguntar el motivo, tanto en estilo directo como en indirecto.
¿Por qué se extinguieron los dinosaurios? Pues si te preguntas que por qué desaparecieron es que no me atiendes. ¡Por qué perderé el tiempo en explicaciones!

−Puede ser la combinación de una preposición y un pronombre interrogativo o exclamativo.
Los pobres dinosaurios se deprimieron y no encontraron por qué vivir.

Mucho cuidado, que esta combinación no puede llevar artículo, para eso está porqué (ve para arriba, que ya lo has leído). O sea, nada de *el por qué.

 

ANGUSTIANTE 2: CONQUE, CON QUE, CON QUÉ

¿Todavía respiras? Pues un caso similar es el de conque, con que, con qué.

♦ Conque, en una y sin tilde
−Expresa una consecuencia de lo que se ha dicho, a veces con un matiz de sorpresa o de enfado. (Es una conjunción).
¡Conque no te habías enterado! Pues no, los peces no se han extinguido, conque no empieces como con los dinosaurios.

♦ Con que, en dos y sin tilde
−Introduce una oración que ejerce casi de condición. Puede reducirse a con + infinitivo. (Es la suma de la preposición con y la conjunción que).
Con que sepas que las arañas no son insectos me basta por hoy. De los dinosaurios no quiero hablar más. (= Con saber que las arañas…)

−También puede ser la suma de la preposición con y el pronombre de relativo que.
Los helechos con [los] que se alimentaban los dinosaurios eran un poco ácidos.

♦ Con qué, en dos y con tilde
−El conjunto no expresa nada; es la suma de la preposición con y el pronombre interrogativo o exclamativo qué.
¿Con qué competirían los dinosaurios? ¡Con qué rapidez desaparecieron los pobres!

−Cuando es un interrogativo admite especificar el antecedente del qué.
¿Con qué animal competirían los dinosaurios?

−Cuando es exclamativo admite otras fórmulas.
¡Cómo de rápido desaparecieron los pobres! / ¡Qué deprisa desaparecieron…!

ANGUSTIANTE 3: SINO, SI NO

Si has llegado hasta aquí, lo que viene es cuesta abajo.

♦ Sino
En una sola palabra significa ‘destino’ (es un sustantivo), pero también significa ‘a excepción de’ o ‘tan solo’ (es una conjunción adversativa).
Era el sino de los dinosaurios. No tenían otra opción sino extinguirse.

♦ Si no
Estas dos palabras introducen una frase condicional negativa (conjunción + adverbio).
Los dinosaurios no se habrían extinguido si no hubieran necesitado tantos helechos.

¿Ves como la barra espaciadora es tu amiga y no un instrumento de tortura?

 

Hay una [sobre]dosis de atutía que trata otros casos de duda entre escribir términos en una o en dos palabras. También hay una dosis que trata de la escritura de palabras compuestas y otra que se centra en aquellas cuya primera parte es un prefijo.

Para lo que no sirve un desde 

Cada palabra tiene su significado y su función y, si bien es cierto que algunas son polivalentes y muy flexibles, los textos ganan claridad y elegancia cuando cada mochuelo está en su olivo. Así, lo que en algún momento resultó ingenioso y muy expresivo ha pasado a ser el mosquito tigre de la sintaxis: el uso de la preposición desde para introducir un complemento circunstancial que no es de lugar ni de tiempo, o, lo que es peor, para convertir el sujeto en complemento circunstancial. Esto lo escribo desde mediante un ordenador, desde el con cariño, desde basándome en mi experiencia, desde en mi humilde opinión, que lanzo urbi et orbi desde una ciudad al lado del mar.

Desde la sinceridad Para ser sincera, creo que no solo resulta cansino y pedante, sino que es incorrecto ese uso de desde, por lo que desde los gabinetes de comunicación de los partidos harían bien en darles un repasillo de gramática a sus representantes (y a sus escribientes). También desde las direcciones de los medios de comunicación deberían preocuparse del abuso de la preposición con el que desde hace tiempo creen darle a su discurso un tono original y distinguido. De hecho, desde de los redactores debería salir la decisión de escribir desde la con responsabilidad y en base al  a partir del conocimiento de la lengua y el respeto por ella. (En base a es el caracol manzana de la sintaxis).

A fin de cuentas son solo veintitrés preposiciones; no cuesta tanto aprender para qué sirve cada una. Sí, antes eran diecinueve. A las clásicas: a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, so, sobre, tras, se añaden durante, mediante, versusvía; incluso hay quien incorpora pro. A cambio, casi no hace falta dominar el uso de cabe y so, porque las pobres están en vías de extinción.