Cifras o letras -y 2-

Como incluso quienes dicen ser de letras están rodeados de ciencia y de cifras (por suerte), aquí va una segunda dosis de escritura de números. Esta servirá para curar angustias, vacilaciones y horrores que se producen al escribir fechas, horas y coordenadas, aunque la leyenda del tiempo diga que es un sueño.

ESCRITURA DE LA FECHA

Es muy frecuente escribir las fechas con cifras, incluso en textos narrativos; no obstante, nada impide poner el día y el año en cifras y el mes en palabras, eso sí, siempre en minúscula.
—El  25 de diciembre de 1903 fue Navidad, como todos los veinticinco de diciembre.
—Yo celebro más el veintiséis de septiembre, que soy muy devota de los médicos y mártires san Cosme y san Damián.

Si se pone toda la fecha en cifras, el día, el mes y el año pueden separarse mediante guiones, barras o puntos; las tres formas son igualmente válidas.
El 14/7/1898 es una fecha señalada, pero también es digna de celebración el 14-4-1931. Sobre el 12.10.1492 hay sus más y sus menos.

Como el error todavía es bastante frecuente, repitamos la norma siguiente: nunca se escribe punto ni ninguna otra separación en los años.
Todos los nacidos antes del año 1.970 guardamos alguna cinta grabada de la radio.
Todos los nacidos antes del año 1970 guardamos alguna cinta grabada de la radio.

Ya de paso, veamos un asunto que da algún que otro quebradero de cabeza al hablar de fechas. Hasta el año 2000 vivíamos felices diciendo que en 1321 pasó esto o que en 1999 iba a suceder lo de más allá; ahora bien, cuando hubo que decir que algo pasaría en 2000, a todo el mundo se le torció la boca y el oído porque parecía que la cifra pedía un artículo. De repente apareció una norma: los años no llevan artículo; pero, como el oído es duro y los hablantes tozudos, se flexibilizó la directriz, que ha quedado un poco ambigua y suena como hablantes, so cansinos, decid lo que os salga de la lengua; o sea, tal que así:
• Del año 1 al 1100 es más frecuente poner el artículo, al menos en la lengua hablada, si bien por escrito se ve muchas veces sin él. Lo mismo ocurre con los años anteriores al 1, esos que suelen identificarse como antes de Cristo, a. C.
• Del año 1101 al 1999 es mayoritario el uso sin artículo, aunque hay ejemplos con él. No obstante, si solo se mencionan los dos últimos dígitos es obligatorio ponerlo: todo había ocurrido en el 68.
• Para referirse a los años a partir del año 2000, se tiende a usar el artículo.
• Si se menciona la palabra año, es obligado anteponer el artículo.
Así que es perfectamente correcto decir que en el 2001 la norma se cambió, pero quien quiera puede escribir o decir que eso ocurrió en 2000.

Por cierto, para expresar las décadas hay varias formas buenas, en ninguna de las cuales se usa el plural del número (ni mucho menos una letra ese con apóstrofo):
Corrían mediados los sesentas cuando la música empezó a mecer las melenas. En los años 70’s triunfaba la cultura hippy. La década de los 80s fue la de la movida. Sin embargo, en la década del 90 hubo cierto apalancamiento cultural. 
Corrían mediados los sesenta cuando la música empezó a mecer las melenas. En los años 70 triunfaba la cultura hippy. La década de los ochenta fue la de la movida. Sin embargo, en la década de los 90 hubo cierto apalancamiento cultural.

ESCRITURA DE LA HORA

Una manera de no pifiarla al escribir la hora es poner con todas las letras que abres la mercería a las dieciséis horas y treinta minutos; solo que queda un poco largo y no es muy visible. Para el lector es más fácil captar la hora expresada en cifras. Ahora bien, engendros como las tres y 22, las 17 y diez o las dos y ½ no son muy aconsejables; no es que haya una norma que diga que son incorrectos, pero quedamos en que somos elegantes escribiendo, ¿no?

Si te toca, por ejemplo, concretar horas precisas, lo más práctico es indicarlas con cifras y en el formato de veinticuatro horas. En ese caso, las normas ISO (que son internacionales) establecen que los dos puntos son el separador de las horas y los minutos (y los segundos si los hubiera).
Las visitas entran a las 15:31, 18:44 y 20:06, ni un minuto antes ni un minuto después.
No obstante, en textos comunes también se admite el punto; ¡pero nunca la coma!
Cita a las 12.45. Nota mental: seguro que no me visita el médico antes de las 13.30.

Y todo eso sirve para dar la hora, no para indicar un periodo de tiempo.
La peli dura 1:30 h.
La peli dura 1,5 h y los anuncios que ponen antes parece que duren 1 h 30 min.

Sí, las horas se indican con la palabra horas o con su símbolo, que es h; los minutos, con la palabra minutos o con el símbolo min; y los segundos, con su palabra entera o con el símbolo s.
El documental sobre el trigo es muy ameno. Dura 50′; las espigas aparecen en el 5′ y el crecimiento dura 42′ 35”.
El documental sobre el trigo es muy ameno. Dura 50 min; las espigas aparecen en 00:05 y el crecimiento dura 42 min 35 s.

Es decir, eso que parece una comilla simple y una comilla doble tienen que estar bien lejos de cualquier expresión temporal.

OTRO SÍMBOLO RARO

Además, no son tales comillas ni apóstrofos, sino prima simple y prima doble. En esta oración hay un apóstrofo pa’que lo veas y también varias tildes. Y ahora van una prima simple y una doble, para nombrar por ejemplo ƒ′ (x) y ƒ″ (x). Y como a alguien se le ha ocurrido hacer claras las diferencias, copiaré una imagen de la Wikipedia que lo muestra muy bien.

apóstrofo-tilde-comilla-prima

Acento agudo (en negro) sobre I mayúscula; apóstrofo (en verde); comilla simple recta (en rojo); prima (en azul); acento agudo (en negro) sobre i minúscula; en los tipos de letra Arial, Calibri, Tahoma, Times New Roman y Linux Libertine.

¿Que cómo se ponen? Pues con alt+8242 (′) y alt+8243 (″) o buscándolas entre los símbolos que se insertan. Habrá a quien le parezca que no tendrá nunca oportunidad de escribirlos, pero igual sí, porque resulta que son los símbolos que se usan para expresar los minutos y los segundos de las coordenadas geográficas y de los ángulos.
Que conste que Teruel está a 40° 20′ 37″ de latitud norte y a 1° 06′ 26″ de longitud este, que luego dirán que no existe. Allí si se divide una pizza en seis porciones, cada una sale de 60°, si bien no es raro que alguna salga de 61° 48′ y alguna de 58° 12′.

Puede que si no vas a escribir una tesis de matemáticas ni de física ni de geografía, no uses nunca las primas; y si vas a hacerla, o para saber sobre ellas y sobre muchas otras cosas, lo mejor es que, sin esperar más, te hagas con el magnífico libro de Gonzalo Claros Cómo traducir y redactar textos científicos, que, además de ser una joya, es gratuito.

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Cifras o letras -1-

Ni 1 ni 2 ni 3, sino casi 4 meses son los que llevo sin dispensar una dosis de atutía. Aunque quizá quedaría mejor escribir que no son ni uno ni dos ni tres, sino casi cuatro los meses. Eso hace ciento dieciocho días, o sea, ciento sesenta y nueve mil novecientos veinte minutos, que parece que se lee peor que si hubiera escrito 169 920 minutos. Lo cierto es que, a la hora de escribir cantidades, siempre surge la duda de si escribir palabras o cifras; y disiparla no es fácil ni tiene una respuesta única.

Para empezar, hay que pensar en el tipo de texto. En un libro de matemáticas, física, biología o cualquier otra disciplina que maneje conceptos mensurables o cuantificables, es lógico escribir cifras. En el otro extremo, en textos literarios no se suelen usar cifras, salvo para años, siglos, milenios y, quizá, incluso la fecha completa; si se trata de una narración, es habitual que en los diálogos no haya ninguna cifra.
—Solo tú puedes pensar que vivo en el número trescientos cincuenta de un callejón que a duras penas llega a los doscientos metros.
—¡Yo qué sé! Como me diste la dirección a las tres cuarenta y dos de la madrugada del treinta y uno de diciembre y nos habíamos bebido ya mil ciento veinticinco mililitros de tintorro, igual no retuve el número en la memoria ni cero coma cinco décimas de segundo.
Esa conversación se desarrollaba un 29 de febrero, así que iba a ser difícil celebrarla en los años siguientes.

A pesar de que no hay normas, si el texto no es narrativo, se suelen seguir algunos usos y costumbres, que indican cuándo es preferible escribir los números con guarismos y cuándo con palabras.

EN CIFRAS

• Cuando se trata de números formados por más de cuatro palabras.
En lo que va de año, he oído a 23 703 personas que creen que poner en valor es más preciso o expresivo que destacar, resaltar, valorar, reconocer

• Si hay decimales y en las cantidades a las que sigue un símbolo.
Si el trabajito me sale a más de 35,6 €/h, le dedicaré el 17 % más de tiempo.
Por cierto, se puede leer y escribir treinta y cinco con seis o treinta y cinco coma seis, es decir, uniendo la parte entera y la decimal mediante la preposición con o mediante el sustantivo coma.

• Cuando la cantidad indica un orden y va detrás del sustantivo.
♦ Hay que abrir el libro por la página 17 en la habitación 4 del piso 2.º.
♦ Hay que abrir el libro por la diecisiete en la cuarta habitación del segundo piso.

• En números codificados, como el DNI, el número de teléfono, el código postal o una referencia comercial, entre otros muchos. Claro que si un personaje de una novela le da a otro el número de teléfono en un diálogo, volvemos al principio de esta dosis, lo más adecuado es que se lo diga con todas las palabras.

¡Ah!, sí hay una norma, internacional por más señas: en las cantidades escritas en cifras no se usa punto para separar grupos de tres guarismos. Las cantidades formadas por cuatro cifras no se separan de ninguna manera y cuando tienen más de cuatro se separan de tres en tres mediante un espacio fino, sobre cuyo uso y escritura hay una dosis de atutía.
Te lo he dicho 3.705 veces: que quites los 24.618 puntos que has puesto en la lista de poblaciones de más de 5 000 y menos de 50.000 habitantes.  
Te lo he dicho 3705 veces: que quites los 24 618 puntos que has puesto en la lista de poblaciones de más de 5000 y menos de 50 000 habitantes.  

EN LETRAS

Para evitarse un problema, se podría decir que va en letras siempre que no va en cifras, pero antes o después eso va a dar un quebradero de cabeza. Una vez más, hay que recordar que no hay normas, pero sí costumbres y las recomendaciones siguientes sobre cuándo escribir las cantidades en palabras.

• Como se deduce del apartado «En cifras», cuando se trata de números formados por menos de cuatro palabras, sobre todo si son de una sola palabra.
Son ya diez las ovejas que pasan del perro; habrá que pactar con ellas para que vuelvan al redil a las cinco.

No obstante, hay ocasiones en las que el texto pide números para ganar claridad y transmitir de un solo vistazo la información relevante.
Limite de aforo: 500 personas.
Datos para el censo: 1000 ovejas, 50 pastores y 5 perros.
Mezcla los 2 tomates cortados en trocitos con los 2 aguacates y 10 ml de zumo de lima. Déjalo reposar 10 min, o sea, recorre 20 veces los 5 metros del pasillo.

• Cuando se expresa un cantidad aproximada.
Con unas 200 ovejas sacaremos aproximadamente 400 jerséis de aquí a 6 meses más o menos.
Con unas doscientas ovejas sacaremos aproximadamente cuatrocientos jerséis de aquí a seis meses más o menos.

Atención, que en unas treinta y tres ovejas sobra el unas, en aproximadamente cuatrocientos veintiún jerséis, el aproximadamente, ya que esas cantidades no tienen nada de aproximadas.

• Si se usan números en expresiones puramente orales se escriben siempre en palabras.
Con 4 pingos te haces un disfraz de carnaval en 2 patadas, aunque lo hayan sacado ya 1000 veces.
Con cuatro pingos te haces un disfraz de carnaval en dos patadas, aunque lo hayan sacado ya mil veces.

• Los números fraccionarios si no se trata de un texto técnico.
De los asistentes al entierro, 1/3 no conocía al muerto de nada.
De los asistentes al entierro, un tercio no conocía al muerto de nada.

¿Y PUEDO MEZCLAR CIFRAS Y LETRAS?

Cuando haya magnitudes y sus unidades en textos que no sean técnicos, se puede escribir la cantidad en cifras y la unidad en letras (10 mililitros, 5 metros) o todo en letras (diez mililitros, cinco metros), pero no en letras la cantidad y con símbolo la unidad (diez ml, cinco m), porque no hay quien lo lea y, además, queda feísimo.

Ocurre lo mismo con algunos símbolos.
El cuarenta y uno % de los matriculados en Ortografía y Ortotipografía se arrepienten cuando llegan a la escritura de las cantidades.
El 41 por ciento de los matriculados en Ortografía y Ortotipografía se arrepienten cuando llegan a la escritura de las cantidades.
El 41 % de los matriculados en Ortografía y Ortotipografía se arrepienten cuando llegan a la escritura de las cantidades.
La segunda forma se da por correcta, pero si ya has puesto una cifra, ¿por qué asustarte al llegar al símbolo? Si ya le has facilitado al lector que tenga la información a simple vista, ¿para qué le camuflas entre las letras algo que es esencial?

Es correcto escribir en cifras los millares, millones, billones, etc., pero no los miles.
Por debajo de los 10 mil habitantes, una ciudad es un barrio.
Sobrepasados los 10 millones de habitantes, una ciudad es un pandemónium.

Y con eso parece que estaría todo solucionado; pero no. Ocurre, muy a menudo, que en una frase, una página o un libro se dan condiciones que prescriben palabras y otras que prescriben cifras; si se siguen estrictamente, el texto acaba teniendo una cosa y la otra, y la sensación que da es de descuido, de no haber unificado criterios.
La previsión es que acudieran unas veinticinco mil personas, pero la venta de entradas certificó que solo acudieron 23 579.

La primera cantidad es aproximada, así que mejor ponerla en letras; la segunda es precisa y formada por más de cuatro palabras, así que le corresponde ir en cifras. ¿Qué hacer? Como parece un informe técnico y debe primar la claridad, parece sensato poner todas las cantidades en cifras. Bien, una decisión tomada; salvo que en la misma página puede aparecer la frase siguiente:
De las personas que se colaron sin acreditación, 3 se marcharon enseguida y 1 no quería abandonar la sala.

El 3 no queda muy elegante, pero ese 1 ya es un horror, así que la decisión de poner todas las cantidades de personas en cifras parece hacer agua. En casos así (y siempre que hay cantidades en el texto acabas encontrándote con ellos), hay que tomar decisiones, sabiendo que nunca serán buenas.

Un criterio que se sigue con frecuencia es escribir en palabras todas las cantidades inferiores a 10 y con cifras de 10 en adelante; con eso se evita que quede un guarismo solo, que siempre parece un poco perdido en medio de las letras.

Y ya de mi cosecha y sin que los avale autoridad alguna, un par de criterios que favorecen a todo tipo de escritos:
• Que el lector no se encuentre un texto lleno de obstáculos para la lectura (evitar cosas como de los trescientos cincuenta y siete mil doscientos sesenta y dos millones de euros, solo el quince por ciento…).
• Que la visión del texto no sea chocante para el lector (evitar cosas como había 1 solo asistente y se sentaba en 1 de las 50 sillas centrales).

Claro que también se podría debatir si la uniformidad es mejor que la diversidad en un texto; si unificar es lo que hay que hacer en vez de pensar qué va mejor (más legible, más fácil de retener, más estético…) en cada párrafo  o en cada frase o para cada concepto.

Para otra dosis de atutía quedan las respectivas escrituras de fechas, horas, coordenadas y alguna expresión más habitual en textos corrientes.

Y punto

Hay pocas cosas que se pueden mal hacer con un punto, pero se ven mucho.

♠ Ponérselo a un título. Los títulos no acaban en punto, precisamente porque son un título: ni siguen a nada ni le ponen final de nada; y, por lo general, no forman una oración completa. Ocurre a veces que un título es largo y contiene varias expresiones (sintagmas) que precisan ir separadas; pues bien, incluso en el caso de complicarse la vida y poner un punto en medio del título, este no acaba con otro punto.
El arte de poner títulos largos. Cómo complicarse la vida sin necesidad.
El arte de poner títulos largos. Cómo complicarse la vida sin necesidad

♠ No va punto en una firma, ni tras el nombre aislado de un autor ni como remate de una dedicatoria. Una firma, al final de un mensaje —en papel o electrónico— o cualquier tipo de documento, no debe rematarse con un punto. Y lo mismo se aplica al nombre del autor si está él solito en una línea.
Hola, abuela:
Te escribo este mensaje con la sola intención de firmarlo y así poder poner un punto que no hacía falta.
Cordialmente,
Atutía.
Atutía
P.S. Como el mensaje me parece un poco escueto, voy a poner una cita del libro
Publicar con calidad editorial, que yo que tú no dejaría de leer:
«Vas a hacer una publicación porque tienes algo que decir. Pues bien, hay que procurar decirlo de tal manera que sea comprensible y que esté bien dicho».
Mariana Eguaras Etchetto.
Mariana Eguaras Etchetto

♠  Tampoco se pone para finalizar una dedicatoria, tanto si se dirige a una persona con nombres y apellidos como si va para un pariente o, incluso, para seres extraños.
Al caballito de mar que inspira todas las atutías.
Al caballito de mar que inspira todas las atutías

Claro que si a la hora de la dedicatoria te acuerdas de todos los integrantes del coro del colegio, habrá que separar a sus integrantes con signos de puntuación; en ese caso hay un no sé qué en el texto que pide un punto final.
Al caballito de mar que inspira todas las atutías,
al escritor que se lía con las preposiciones y las comas,
a la vecina que pone Julio Iglesias a todo trapo y abre el balcón,
a los clientes que me ponen unos plazos de entrega que ya les vale.

♠  No se pone punto tras un signo de exclamación o de interrogación. Es una convención y de las más arbitrarias, sí, ya que no hay ninguna razón para no poner ese punto, salvo el aspecto estético. Lo cierto es que quedan muy feos dos puntos juntos; parece que el boli se haya quedado pegado al papel o que te hayas dormido con el dedo sobre la tecla del punto.
¿De verdad eres de los que ponen un punto tras el signo de interrogación?. ¡Pero si hasta el corrector automático del Word te marca que hay algo ahí que no va bien!.
¿De verdad eres de los que ponen un punto tras el signo de interrogación? ¡Pero si hasta el corrector automático del Word te marca que hay algo ahí que no va bien!

♠  Ponerlo tras el signo de puntos suspensivos no está bien y, además, si ya van tres, ¡¿pa qué?! Y lo mismo tras el punto que indica que se ha abreviado una palabra.
Norberto, al cruzar la calle mira a izda. y dcha.. Fue ver esa nota y saber que la madre de Norberto siempre se interpondría entre nosotros; a menos que….
Norberto, al cruzar la calle mira a izda. y dcha. Fue ver esa nota y saber que la madre de Norberto siempre se interpondría entre nosotros; a menos que…

♠  Las siglas parece que van a llevar puntos, pero no (si los llevaran serían abreviaturas en vez de siglas). Tampoco hay punto que valga en las unidades de medida (que serán una dosis enterita de atutía).
C. O. C. I. D. A. S. son las siglas de Correctoras Obsesionadas con Corregir Imprecisiones, Deixis, Anacolutos y Solecismos.
COCIDAS son las siglas de Correctoras Obsesionadas con Corregir Imprecisiones, Deixis, Anacolutos y Solecismos.

♠  ¡Ah! y los años hace muchos ídem que se escriben sin punto. Tampoco va en la numeración de las páginas, los portales de las calles y los artículos de las leyes. Antiguamente los formados por cuatro cifras se escribían con punto de millar, pero ahora se considera una falta de ortografía.
En el 1.725 los libros no llegaban a la página 1.500 ni las avenidas al número 1.000.
En el 1725 los libros no llegaban a la página 1500 ni las avenidas al número 1000.

Para acabar, una adivinanza: ¿cuáles son las dos circunstancias en las que es correcto que haya cuatro puntos seguidos?
¿Se te habrá ocurrido que…? ¡Venga!… Todo tiene su explic., su descrip., su justif.…
Efectivamente, una manera es que se junten un signo de interrogación o de exclamación de cierre con los puntos suspensivos. La segunda circunstancia consiste en que estos vayan detrás de una abreviatura; ahora bien, esa abreviatura no puede ser etc., que como ya indica que siguen más elementos de la enumeración sería redundante con los puntos suspensivos.