La concordancia de género

Como en la moda, en la lengua la elegancia está, muy a menudo, en coordinar bien todo el outfit conjunto. Y mira que es simple: masculino con masculino, femenino con femenino, singular con singular y plural con plural. Pues no debe de resultar tan fácil, porque se prodigan unos cuantos errores.

Seguro que la concordancia de género forma parte del currículo de párvulos, porque la complicación es nula. Eso sí, hay que tener cuidado de que todo esté en su sitio para saber con qué va cada complemento.
Me he comprado una extensión para la melena de materia natural nueva.
¿Qué es nuevo: la extensión, la melena o el material? Si cambiamos extensión por postizo, se complica la concordancia de género.
Me he comprado un postizo nuevo para la melena de materia natural nueva.
Y si en vez de materia natural se especifica que era de pelo natural, más aún.
Me he comprado un postizo ¿nuevo? para la melena de pelo natural ¿nuevo?
Eso por no decir que la melena entendemos que es suya y, por tanto, de pelo natural y la aclaración del material iba para el postizo.
Me he comprado un postizo nuevo de pelo natural para la melena.

También nos complican los textos las palabras que tienen género pero son iguales en masculino y en femenino (sustantivos comunes en cuanto al género).
La psiquiatra estaba enamorada del periodista. Era muy buena profesional. Ya no veía en él un paciente, pero estaba preocupada porque él se había obsesionado con una criminal y una psicópata que actuaban juntas.

No es que esas palabras sean un problema, pues, según su referente sea masculino o femenino, se concuerda todo lo que las rodee y ya está. Lo que da lugar a vacilaciones es que a muchas de esas palabras, a medida que designan una realidad que antes no existía, les brota una nueva terminación que cambia el género: dependienta, alcaldesa (pero no consulesa), jueza, bachillera… Por ejemplo, se empezó a plantear si es correcta la palabra cancillera cuando Angela Merkel accedió a ese cargo, pero bachillera se había fijado mucho antes (sí, desde que nos dejaron acabar el bachiller hasta que conseguimos presidir algo pasó mucho —demasiado— tiempo).

Como llegó ese cancillera (Diccionario del español actual, de Andrés, Seco y Ramos), es posible que lleguen miembra, agenta, representanta, testiga e, incluso, portavoza. Y puede que también periodisto y pediatro, como lo hizo modisto, pero, de momento, son invariables y se concuerdan los determinantes y los adjetivos que los acompañen. Además, hay que andarse con ojo.
Mi amiga la poeta me dice que ella y su colega la músico no son ni poetisa ni música. Y a su prima la médico le parece muy bien.

Y con tanto ojo que hay que andarse, porque han pasado a ser palabras de género común algunas que no se movían —pariente, familiar, bebé (esta última va embalada y ya ha dado el salto a desdoblarse: el bebé/la beba; y mejor en diminutivo: el bebito/la bebita)— y que, por tanto, hay que concordar.
Tengo una familiar que acaba de tener una bebita.

Quién sabe en qué momento darán el salto el/la víctima, un/una persona. Esas palabras se dice que son epicenas y tienen género, claro que sí, por eso hay que tener buen cuidado en concordarlas gramaticalmente, no por el sentido.
Atilano es un persona muy sencillo y un víctima resignado de su mujer, Clotilde, que se cree una magnate y es una mangante.
Atilano es una persona muy sencilla y una víctima resignada de su mujer, Clotilde, que se cree un magnate y es una mangante.

Y eso que, a veces, hay que ingeniárselas para que los epicenos sean precisos.
♦El hormigo se puso como un foco de gordo de tanto mordisquear los diminutos floros, que están en los pocos palmeros del oasis.
♦La hormiga macho se puso como una foca de gordo de tanto mordisquear los diminutos flores macho, que están en los pocos palmeros macho del oasis.
La hormiga macho se puso como una foca de gorda de tanto mordisquear las diminutas flores macho, que están en las pocas palmeras macho del oasis.

Luego están los vocablos indecisos; en realidad, los indecisos somos los hablantes, las palabras se dice que son ambiguas en cuanto al género.
♦Atilano, por no oír a Clotilde, atravesó la puente, pasó a la otra margen del río y, tras echarles un poco de azúcar triturada a las ánades, se fue a correr una maratón hasta la mar. Ella se quedó bebiendo el vodka y contemplando ese web de la internet donde aparecen las cobayas con un armazón medieval.
♦Atilano, por no oír a Clotilde, atravesó el puente, pasó al otro margen del río y, tras echarles un poco de azúcar triturado a los ánades, se fue a correr un maratón hasta el mar. Ella se quedó bebiendo la vodka y contemplando esa web del internet donde aparecen los cobayas con una armazón medieval.

Tampoco es que les demos vueltas a muchas palabras, pero, a veces, se las damos a las que no deberíamos; por eso se ponen siempre los mismos ejemplos.
Las tarifas de corrección de muchos editoriales son míseras. Y en los periódicos, quien escribe la editorial no espera que un corrector le anote las correcciones en la margen.
Las tarifas de corrección de muchas editoriales son míseras. Y en los periódicos, quien escribe el editorial no espera que un corrector le anote las correcciones en el margen.

AES TRANSFORMISTAS

También vacilamos cuando un sustantivo femenino empieza por a/ha tónica. Con lo fácil que es recordar que van con el, un, algún, ningún, al, del. La verdad es que una, alguna y ninguna valen, pero no son frecuentes. ¡Eh!, si la primera sílaba no es tónica ―como alacena—, no les pasa nada; y si no son sustantivos, tampoco.
♦Una hada rubia empuña una hacha afilada y se bebe la agua fría con la azúcar. Al entrar en la aula alta, mira la águila disecada con la ala extendida dentro del alacena.
♦Un hada rubio empuña un hacha afilado y se bebe el agua frío con la azúcar. Al entrar en el aula alto, mira el águila disecado con el ala extendido dentro del alacena.
Un hada rubia empuña un hacha afilada y se bebe el agua fría con el azúcar. Al entrar en el aula alta, mira el águila disecada de la alacena.

Resulta que algunas de esas palabras dan otras que ya no empiezan por a/ha tónica; lo que ocurre entonces es que ya no son tónicas y, por tanto, no les pasa nada.
El aguanieve que ha caído se parecía poco al agüita. Se veía en el alita del avión.
La aguanieve que ha caído se parecía poco a la agüita. Se veía en la alita del avión.

Y tampoco les pasa nada en plural ni si hay algo entre el determinante y la palabra.
El solitaria alma del arrebatada águila surge en un silencioso habla, pues en el asamblea animal lee los actas y recorre los áreas de los aulas.
La solitaria alma de la arrebatada águila surge en una silenciosa habla, pues en la asamblea animal lee las actas y recorre las áreas de las aulas.

Claro que hay unas cuantas excepciones que, por mucho que cumplan las condiciones, mantienen el determinante femenino. Ahí van las principales:
— Las palabras comunes en cuanto al género que empiezan por a/ha tónica (el determinante es lo que refleja el género y permite identificar el sexo del referente).
La habitante de aquella casa era una árabe y alojaba a una ácrata.
En este grupo hay una excepción a la excepción (los hablantes y sus cosas): se prefiere la árbitra; por lo visto, como estábamos acostumbrados a la árbitro y la terminación femenina es reciente, no acabamos de acostumbrarnos a el árbitra (que es lo que le tocaría).
— El nombre de las letras.
Me gusta más una hache intercalada que una a monda y lironda.
— Los nombres comerciales.
Vete a cenar a la Alma en Pena, que es una pizzería estupenda.
— Los nombres y apellidos de mujer cuando se les pone artículo.
La Adelaida que sale en la novela es una tipa, no la ciudad.
— Las siglas y los acrónimos cuya primera palabra desarrollada es femenina.
Soy socia de la ARPyC (Asociación Revitalicemos el Punto y Coma).

Y si la concordancia de género resulta singular, la dosis siguiente será para curar las faltas de concordancias en número, que eso sí que es plural.

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Juntas o separadas -la coda-

Resulta que la lista de términos que cambian de significado según se escriban en una o en dos palabras es muy larga. Hay algunos errores improbables entre los parroquianos de este blog, entre otras cosas porque se han tomado la dosis que trata la escritura de palabras compuestas,  la que remedia aquellas cuya primera parte es un prefijo y la que elimina la angustia de los conques, los porques y lo sinos; pero por si pasa por aquí alguien que necesita unas pistas, allá va la coda.

UN ERROR IMPOSIBLE: adonde, a donde, adónde, a dónde

♦ a dónde, adónde en una o en dos y con tilde
Significan lo mismo y ambas son correctas. Sirven para preguntar, en forma directa o indirecta, el lugar de destino o la dirección; también para exclamar. Una pista bastante (pero no del todo) fiable para saber que lleva tilde es que la o suena fuerte (en la jerga se dice que es tónica).
—¿Adónde crees que irían los peces si el acuario tuviera salida?
—¡Vete tú a saber a dónde les gustaría mudarse!
—¿A dónde te parece? ¿A la pescadería?
—Me pregunto adónde iría yo si fuera un besugo.

♦a donde, adonde en una o en dos y sin tilde
Lo mismo ocurre con adonde y a donde, que sirven para afirmar o explicar.
—Los peces irán a donde puedan. Los que estén de espaldas lo tienen chungo porque no saben nadar hacia atrás y adonde se sale se llega por un paso estrecho que no permite dar la vuelta.
—¿Tú crees que adonde los lleve la corriente es mal lugar? ¿O preferirán ir a donde el agua esté tranquila?

Hay que fijarse bien en los dos últimos: un adonde y un a donde. Como valen las dos formas, es imposible el error de escribirlas juntas o separadas. El error, probable, es caer en la tentación de ponerles tilde porque están en una pregunta. El truco es fijarse bien en que no se pregunta en qué dirección irán los peces. En la primera se le pregunta a alguien qué opina y en la segunda se pregunta por las preferencias de los peces; así que ni a donde ni adonde son interrogativos (son pronombres de relativo, lo cual se comprueba sustituyéndolos por el lugar al/en el que).

UN ERROR IMPROBABLE: al, del

A veces el error al escribir se produce porque no se conoce el término y su estructura gramatical. Es el caso de las contracciones.

Las contracciones al (a + el) y del (de + el) no se separan nunca en sus componentes. Ahora bien, ante nombres propios que empiecen por artículo no se hace la contracción.
♦ Muchas de las noticias de El Heraldo de la Isla son de ámbito local. Es el periódico que editan los peces que se fueron a El Hierro. Tienen un corresponsal de agua dulce que les manda crónicas de El Cairo.

UN ERROR QUE SE VE POR AHÍ: a ver, haber

A veces, además de tratarse de una o de dos palabras, hay diferencias ortográficas que dan lugar a confusiones y a errores enormes en la escritura. A ver es la suma de una preposición y el verbo ver; introduce frases con distintas intenciones, que explica bien el DLE. Y cuando se trata de expresar que existe algo, se usa el verbo haber, con hache y con be (su conjugación será otra dosis de atutía).
mesangranlosojos2Haber si van a largarse todos los peces y no va a ver habitantes en el acuario. Vamos haber si después de a ver exigido un jardín de algas y unos cefalópodos de compañía ahora abandonan a las pobres algas sin más ni más.
A ver si van a largarse todos los peces y no va a haber habitantes en el acuario. Vamos a ver si después de haber exigido un jardín de algas y unos cefalópodos de compañía ahora abandonan a las pobres algas sin más ni más.

PARA EVITAR UNOS CUANTOS ERRORES

Vale que siempre se puede echar la culpa al corrector automático, pero otra opción es fijarse en las palabras de esta tabla.

aparte (separado)

apartes (palabras que se dicen al margen del texto principal)

a parte (a lugar)

a partes (a trozos)

contrarreloj (prueba deportiva) contra reloj (a toda prisa)
demás (otros, el resto) de más (sobrante)
entorno (ambiente) en torno (alrededor)
dondequiera (en cualquier lugar) donde quiera (en el lugar que usted guste)
porvenir (futuro) por venir (por llegar)
quienquiera (cualquiera) quien quiera (la persona que lo desee)
sinfín (abundancia) sin fin (inacabable)
sinsabor (disgusto) sin sabor (insulso)
sobretodo (abrigo) sobre todo (principalmente)
también (asimismo) tan bien (igual de bien)
tampoco (negación añadida a otra previa) tan poco (muy muy poco)
mediodía (alrededor de las 12 h) medio día (la mitad de un día)
Nochebuena (fiesta cristiana) noche buena (noche que ha estado bien)

Y para acabar, un caso que no parece estar bien resuelto (pero sí bien explicado en la Wikilengua). La acción y el efecto de maltratar es el maltrato, cuyo plural natural es maltratos; y la persona que los sufre es maltratada. Sin embargo, se ha acuñado el plural separado malos tratos, incluso como denominación de un delito tipificado; pues bien, ese plural puede dar lugar a interpretaciones erróneas, porque malos tratos pueden ser acuerdos poco satisfactorios y una persona mal tratada puede que se haya encontrado con un dependiente malhumorado o maleducado.

Juntas o separadas -2-

Para inventarse una palabra no hay más que añadirle un prefijo a otra que ya exista, pero como es tan fácil, casi seguro que ya se le ha ocurrido a alguien. Por ejemplo, si se te pasa por las mientes dar con un nuevo logos; mala suerte: alguien fue más rápido y neologismo hace tiempo que está en el diccionario. Como no es tan sencillo hacer palabras compuestas, decides dejarlo para más tarde y llamar de alguna manera a ese retraso; pues resulta que juntar pos y poner ya se les ocurrió a los romanos (postponere).

Puede que no inventes una palabra, pero ya has visto, sin darte cuenta, que los prefijos siempre se escriben unidos a la palabra que modifican, incluso si van varios.
A mí los lenguajes prealfabéticos me parecían bien para los mensajes, pero el chisgarabís nuevo de contraespionaje, que es superarchipedante, subestimaba la interacción entre neolengua y autocifrado. Era tan hipertiquismiquis y megarreceloso que tuvimos que poner un antipolillas en la alacena. Olía requetebién pero él, con sus cuasisurrealistas teorías seudocientíficas y superparapsicológicas, decía que con tanto antibiótico acabaríamos con el ácido desoxirribonucleico como el del fitoplancton y que infravalorábamos las fuerzas antisubatómicas. Y se quedaba tan fresco, pero los demás estábamos sobrecogidos.

De hecho, a veces el prefijo ya es inseparable y si se cae deja una secuencia de letras sin sentido. Prueba con lo que queda a la derecha de ex en el siguiente ejemplo:
La expropiación es extemporánea; como exhumar a un excéntrico excomulgado.

Claro que ex- es un titán de los prefijos; tanto que ha cobrado vida propia y se ha convertido en palabra de pleno derecho. (el ex de expeler no es un prefijo).
Su ex se ha liado con su exjefa y está que expele humo.

Hasta aquí todo sería muy fácil, pero hay veces que unir el prefijo con la palabra a la que modifica da algunos problemas, al menos estéticos; por eso se escribe un guion entre el prefijo y la palabra cuando esta empieza por mayúscula —bien porque sea un nombre propio o bien porque se trate de siglas— o por un número.
No es por ser anti-RAE, pero la Liga pro-Abolición de las Mayúsculas opina que el problema de juntar un prefijo a algunas palabras no existiría si desaparecieran las mayúsculas. Ese es el tema del documental «Las superfluas super-27».

Como sería demasiado simple rematar la escritura de los prefijos con dos opciones (unido o con guion), hay una tercera: escribirlo separado, que es lo que se hace cuando afecta a un término o un nombre propio formados por más de una palabra.
El ex teniente coronel era partidario del vicesecretario general, más porque los dos eran pro películas de acción que por coincidir en la postura anti Pedro Picapiedra.

DEMASIADAS LETRAS

Puede ocurrir que el prefijo acabe con la misma vocal por la que empieza la palabra; en ese caso hay dos opciones: dejar las dos vocales o eliminar una. La recomendación general es dejar solo una, siempre que eso no cambie el significado.
La mininvestigación se basaba en la biorientación de microrganismos porque el restablecimiento de los enfermos pasa por la remisión de la infección. Eso sí, era ultracadémica semiilegal y megaamoral, ya que la biooxidación reestablecía conexiones sinápticas un poco raras.

Observa que no es lo mismo semiilegal que semilegal; ni biooxidación que bioxidación, por lo que hay que andarse con cuidado antes de simplificar vocales.  Una manera de arriesgarte menos cuando te encuentres dos vocales iguales juntas es consultar el DLE. Eso sí, tiene sorpresas, como que no aparezcan en él las formas simplificadas de anti– unido a una palabra que empiece por i-;  o sea, que no da por buenas antinflamatorio ni antincendios ni antimperialista y eso a pesar de que en la OLE dice lo contrario. Así que si quieres escribir esas palabras vas a tener que tomar una decisión. Para aligerar la tarea, aquí van unas palabras en las que es fácil dudar si se puede simplificar la vocal repetida.

coordinar cordinar
cooperativa coperativa
guardagujas guardaagujas
monóxido monoóxido
radioyente radiooyente
sobreedificar sobredificar
sobreexcitación sobrexcitación
sobreedificar sobredificar
sobrescribir sobreescribir

Además, hay algunos prefijos que suelen provocar dudas. Si quieres escribir post, mejor simplifícalo, salvo cuando la palabra siguiente empiece por s-. No obstante es bastante frecuente verlo con t cuando la palabra siguiente comienza por vocal:
El posoperatorio/postoperatorio se trabaja mejor en la época postsoviética, pero las posdatas salen más posmodernas en la era posindustrial.

Hablando de letras que chocan, cuidado al añadir un prefijo que acabe en –n a una palabra que empiece por p– o por b– (n + p > mp; n + b > mb).
La acción de los impacientes imprudentes se caracteriza por imperecederos imponderables. Su impiedad es imbatible; imposible dejar un rastro más imborrable adornado de la impúdica impolítica de un elixir tan impagable como imbebible.

PREFIJOS HIPERFRECUENTES Y ULTRAESPECIALES

A los prefijos pseudo- y psico-, se les puede quitar la p-, aunque no es lo más frecuente.
Hay mucho (p)seudocientífico que anda recetando remedios (p)sicoactivos.

En muchas palabras, el prefijo trans- se suaviza y suele pronunciarse tras, por lo que ambas maneras son correctas, salvo cuando la palabra a la que se une empieza por s-; en ese caso el prefijo es tran-.
El transexual viajaba en el transiberiano.

Ahora bien, hay algunos términos cuyo prefijo es tras- y no es correcto añadir una -n-. Los principales son los siguientes: trasfondo, trashumante, trasluz, trasmano, trasnochar, traspapelar, traspaso, traspié, trasplante, trastorno, trastocar.

El prefijo pre- indica anterioridad y es tan familiar que casi no se percibe como prefijo, como le pasa a la propia palabra prefijo, compuesta de pre y fijo (¡qué manera de hablar de uno mismo!). Y sin embargo da lugar a algunos errores.
Prever significa ‘ver antes’. Proveer significa ‘suministrar’. No está previsto ni se prevé que lleguen a ser correctas ni preveer ni prover.

Así que el asunto de los prefijos no es una carrera transoceánica ni un ejercicio para semidioses, pero si no los observas con monóculo tendrás que reescribir los textos con un sobresfuerzo polivalente hasta que los veas en estereoscopía a kilómetros de distancia.

Y si tener que el prefijo vaya unido a la palabra te hacer añorar la escritura en dos apalabras, puedes buscar algunas en otra dosis de atutía y en la coda .

Sesquipedalismo, ¡ay!

Hay personas que cuando el médico les dice que tienen una hinchazón piensan que si solo es eso no hacía falta perder el tiempo en el ambulatorio. En cambio, si les dicen que tienen nosequeitis con hiperemia reactiva, dan por bien empleada la visita y la espera. En estos casos no hay que preocuparse por el golpe en el dedo pequeño del pie sino por el sesquipedalismo, un trastorno que se cura con atutía y reflexión sobre el texto.

El sesquipedalismo consiste en estirar las palabras, por lo general sin necesidad ni mejora en la claridad ni en la elegancia del texto. Seguro que a más de uno se le ha aparecido la imagen de un abogado o de un médico al leer la definición, pero que tire aunque solo sea una chinita el que no inicialice algo. De hecho, los periodistas y los políticos están entre los más aquejados de sesquipedalismo, porque es un recurso que reviste mucha utilidad para rellenar discursos huecos; y claro, de ahí a que nos contagiemos todos hay un telediario, en sentido nada figurado.

Y sin embargo, los textos construidos con palabras sencillas y cortas ganan en claridad (también es más fácil evitar cacofonías y rimas internas). Cada cual puede revisar la lista siguiente, pensar qué palabras usa y cómo quedarán sus textos si utiliza las verdes.

  • accidentalidad                 accidentes
  • analítica                          análisis
  • centralizar                       centrar
  • climatología                     clima
  • concretizar                      concretar
  • conflictividad                   conflicto
  • culpabilidad                     culpa
  • culpabilizar                     culpar
  • cumplimentar                  cumplir
  • ejemplarizante                ejemplar
  • finalización                      final
  • implementar                    aplicar
  • influenciar                       influir
  • inicializar                         iniciar, empezar
  • intencionalidad                intención
  • meteorología                   tiempo
  • metodología                    método
  • motivación                      motivo
  • normativa                        norma
  • planificar                         planear
  • potencialidad                   potencial
  • problemática                   problema
  • proporcionalidad             proporción
  • rumorología                     rumores
  • señalizar                         señalar
  • sobredimensionamiento  exageración, exceso
  • temática                          tema
  • tensionar                         tensar
  • tipología                          tipo
  • totalidad                          todo
  • tramitación                      trámite

En esa lista, las palabras en rojo, además, no son sinónimas de las que están en verde, así que al usarlas no solo se peca de sesquipedalismo, sino de error léxico garrafal; o sea que es fácil pasar de pedante a ignorante. Hay una lista más larga en la Wikilengua.

El alargamiento de palabras tiene un pariente cercano que consiste en usar circunloquios en vez de expresiones sencillas. Quién no ha oído que en la práctica totalidad de la geografía del país han caído precipitaciones en forma de lluvia, como no podía ser de otra manera (casi siempre puede ser de otra manera). La finalidad de esas formas expresivas es poner en valor la implementación de actuaciones redaccionales que confieran un carácter tremendamente sapiencial a fin de que sus autores consigan lo que representan importantes remuneraciones y puedan temporalizar sus periodos vacacionales en áreas de costa con soluciones habitacionales de estanding inmensamente alto.

No obstante, no todas las palabras largas tienen una alternativa corta: zangolotino y chiripitifláutico necesitan todas sus letras para resultar verdaderamente inspiracionales.

Me suena pero mal (2)

Como la lengua no para de cambiar es muy probable que esta entrada quede obsoleta en menos que canta un gallo. Así es la lengua (así es la vida): cambios que se suceden y se acumulan; unos triunfan y otros son flor de un día. Algunos enriquecen la lengua, designan conceptos que quizá no existían, o los nombran con más precisión o con más economía del lenguaje. Otros enredan y confunden, aunque se asienten y obtengan el sello —popular y oficial— de lengua fetén.

Al verbo nominar ya se le da por bueno el significado de ‘seleccionar’ o ‘proponer’; un gran logro, conseguido a fuerza de repetición en los programas de televisión más distinguidos por sus valores culturales. Antes de aceptar las nuevas acepciones, el verbo solo significaba ‘dar nombre’, lo cual evitaba problemas como saber qué quiere decir la oración yo te nomino: Eustaquio.

Y ahí, paseando ya por los medios de comunicación, anda el verbo agendar, con dos significados que no son sinónimos: ‘concertar, planear’ y ‘apuntar en la agenda’ (de uso parece ser que más extendido en el español de América que en el de España); y no es un problema menor que el nuevo verbo tenga dos significados. Claro que ya se había colado agenda como ‘plan, lista de cosas que hay que hacer, orden del día, propósitos, intenciones’, entre otros términos posibles, cargándose, además, los matices que aportan todos ellos. De esa manera, ya hemos aceptado el juego de no exigir precisión cuando un político dice que algo está en la agenda; puede que fuera solo una idea para comentar y no la firme voluntad de solucionar un problema: así de importante es usar las palabras precisas y así de tramposo es rehuirlas.

El adjetivo honesto empieza a ser el único para decir de alguien que actúa con rectitud. En su origen se refería a características relacionadas con cierta concepción del recato y el pudor, y no se confundía con honrado. Se decía que se es honesto de cintura para abajo y se es honrado de cintura para arriba. Ahora apenas se distinguen ambos términos y están oficialmente aceptados como sinónimos. Lo que todavía no se ha sancionado como oficial pero empieza a ser corriente es el empleo de honesto como sinónimo de sincero (es un falso amigo del inglés honest). Hay personas sinceras, las hay honradas y las hay que son las dos cosas; por lo que respecta a la honestidad, por suerte, cada vez es más un rasgo privado que una virtud pública. Para ser honesta sincera, no me fio de quien identifica la probidad con el recato.

En la subasta de pescado de la fotografía, se nominan los peces, pero no se proponen para nada. Los subastadores conciertan ventas, pero no las agendan, ni siquiera las apuntan; y aunque quizá no sean del todo sinceros sobre lo que guardan en las cajas, son honrados y su honestidad no le importa a nadie. Así que las palabras nominar, agendar y honesto son correctas y útiles, pero hay alternativas precisas, bien hermosas, que ayudan a expresarse mejor.

  • Nominar: nombrar; seleccionar, proponer, designar.
  • Agendar: acordar, establecer, concertar, planear, quedar; apuntar, anotar, reseñar.
  • Honesto: sincero, íntegro, honrado, recto, probo, intachable.